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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1048

Isa se adaptó muy rápido a la escuela. Los temas que le enseñaban no le suponían ninguna presión; para ella, aprender era algo fácil y divertido.

Esmeralda de la Garza y David Montes seguían sin tener contacto. Ambos parecían haber aceptado esta situación, en un acuerdo tácito.

Isa tampoco había vuelto a mencionar que Esmeralda debía regresar a casa para vivir con su papá, ni preguntaba cuándo se iban a casar para poder ser la niña de las flores. Simplemente se conformaba con estar al lado de su mamá, pero Esmeralda no podía evitar notar el cambio en la actitud de la pequeña.

Quería preguntarle qué le pasaba, pero no sabía cómo abordarlo, así que lo único que podía hacer era volcar toda su atención en cuidarla y acompañarla.

Ese día.

Enzo Catalán regresó a San Pedro y llegó a la casa de la familia de la Garza por la noche. Traía bastantes cosas, incluyendo regalos especiales para Isa y el bebé.

Al verlo, Isa gritó:

—¡Tío!

Enzo se acercó y la tomó en brazos.

—Isa parece que ha crecido otra vez.

—¡Sí, crecí mucho!

Enzo sonrió.

—Y no solo has crecido, estás cada vez más bonita.

Isa ahora se parecía muchísimo a Esmeralda cuando era niña.

La pequeña rio feliz.

Manolo se acercó y le dijo:

—Al fin regresas. Estás tan ocupado todo el día que es un milagro verte.

Enzo bajó a Isa y se disculpó:

—Las cosas estarán más tranquilas a partir de ahora, vendré a visitar a papá más seguido.

—No te compliques tanto —respondió Manolo—. Mejor quédate a vivir en la casa.

Al escuchar esto, Enzo levantó instintivamente la mirada hacia donde estaba Valentina Santillán, pero no respondió.

Valentina interrumpió:

—Bueno, ¡primero a comer!

—Sí, sí, sí, primero a cenar.

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