—Tío Enzo —lo llamó Isa.
Enzo se acercó, aunque se detuvo a un par de pasos de distancia.
—Buenos días, pequeña Isa, te levantaste muy temprano.
—Sí —respondió Isa—, papá vendrá a recogernos a mamá y a mí.
Enzo miró a Esmeralda y le preguntó con curiosidad:
—¿Tienen planes?
—David le consiguió un tutor privado a Isa, vamos a conocerlo —le explicó ella.
Enzo asintió. Sabía perfectamente que David tenía la intención de formar a la pequeña para convertirla en su heredera, así que prefirió no indagar más.
Regresó a su habitación para bañarse y arreglarse.
Durante el desayuno, Esmeralda no vio a Álvaro; seguramente no había vuelto la noche anterior. Valentina lucía bastante contenta; mientras Álvaro y Abril se llevaran bien, ella estaba tranquila.
Manolo, por su parte, trataba de sacar información de forma indirecta, preguntándole a Enzo:
—Enzo, dime, ¿acaso tu padre está a punto de convertirse en abuelo?
Enzo miró a su padre y respondió con calma:
—Para eso, papá, tendrías que preguntarle a Álvaro.
—Entonces dime cuántos nietos y nietas crees que llegaré a tener —insistió Manolo.
Enzo apretó los labios, entendiendo a la perfección las indirectas de su padre.
Valentina le lanzó una mirada fulminante a su marido.
—Ocúpate de tu propio hijo antes de andar preguntando eso.
Manolo rio entre dientes.
—Tengo que saberlo para prepararles una buena cantidad de regalos en efectivo.
Alrededor de las nueve y media.
David llegó conduciendo a la Mansión de la Garza. Abrió la puerta y bajó del auto; llevaba una camisa azul marino con escote en V de textura satinada y un diseño muy elegante, con una pequeña cinta cayendo sobre un hombro.
Lo acompañaba un pantalón negro de corte recto, el cabello corto peinado de lado, luciendo un estilo fresco e impecable. Sus rasgos marcados y su mirada profunda le daban un aire de nobleza y relajación que contrastaba totalmente con su forma habitual de vestir.
—¡Papá!
David se acercó, y Enzo, de pie junto a Esmeralda, no pudo evitar fruncir el ceño al detallar su atuendo, preguntándose para quién diablos se había arreglado tanto.
—Ji, ji, ji. Papá se ve muy guapo hoy.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Hola! Los capítulos 490 en adelante están incompletos Gracias x tus esfuerzos x traducir las novelas. Excelente trabajo...
Cuando continúan con el resto de la historia increíble que lo dejen a uno así....
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...