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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1036

Al llegar a la sala de descanso, el sonido de la lluvia golpeando la ventana inundaba el lugar, mientras que en el interior reinaba el silencio.

Cuando Esmeralda vio a Don Ezequiel, notó que no tenía nada de ánimos.

—Don Ezequiel.

—Abuelo.

Don Ezequiel asintió levemente con la cabeza:

—Llegaron. Siéntense un rato.

Olivia y Esmeralda se sentaron en unas sillas.

Esmeralda le dijo con preocupación:

—Don Ezequiel, tiene que cuidarse mucho.

—Estos huesos viejos aún aguantan. Tú también te ves mucho más delgada, Esme. A tu edad no deberías descuidar tu cuerpo, porque cuando llegues a vieja, no vas a aguantar.

—Lo sé, me cuidaré.

—Yo lo que veo es que no sabes cuidarte.

Esmeralda bajó la mirada, apretó los labios y no supo qué responder.

Gabriel intervino:

—Don Ezequiel, seguro que a usted sí le hace caso.

—Más le vale.

—...

Los tres no se quedaron mucho tiempo para no interrumpir el descanso de Don Ezequiel.

Al salir de la sala principal.

Al ver que Gabriel y Esmeralda tenían algo de qué hablar, Olivia no quiso molestarlos y le dijo a Esmeralda:

—Te espero más adelante.

—De acuerdo.

Olivia los observó desde lejos, a través de la cortina de lluvia.

Esmeralda cruzó algunas palabras con Gabriel y, tras despedirse, él se dio la vuelta y se fue. Esmeralda se quedó ahí parada, viéndolo alejarse, para luego voltear y caminar hacia Olivia.

Al verla llegar tan rápido, le preguntó:

—¿Terminaron de hablar?

—Mjm.

—¡Entonces, vámonos!

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