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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 1185

—¿Te llevas muy bien con Cintia? —preguntó Esmeralda.

—Tampoco somos íntimos. ¿Pero por qué la buscas de repente?

—Por nada en especial.

David no insistió en el tema y cambió de conversación:

—Este fin de semana se casa el hijo del jefe de una de nuestras empresas asociadas. Iremos a la boda para contagiarnos del buen ambiente.

Esmeralda, que acababa de beber un sorbo de agua tibia, dejó el vaso suavemente y asintió.

En el fondo, albergaba ciertas dudas. Isa ya estaba bastante grande, pero en la casa de Lomas del Valle no había visto ni una sola foto de ella y David juntos; probablemente nunca habían tenido una fiesta de bodas.

No se lo preguntó a David, pero al hablar con Valentina, esta solo le comentó que, cuando firmaron los papeles, las circunstancias fueron muy particulares.

Podía intuir que, en aquel entonces, David no sentía nada por ella.

Claro que no tenía sentido darle vueltas al asunto ahora; el hecho innegable era que esperaba un hijo suyo.

Todo se aclararía cuando naciera el bebé y pudiera continuar con su tratamiento para recuperar la memoria.

Los profundos ojos de David se clavaron en el perfil de la mujer, y de pronto extendió la mano para acariciar el dorso de la suya.

Esmeralda lo miró de reojo.

—Nos servirá para sacar ideas —dijo David.

Esmeralda se quedó un poco confundida al principio, pero enseguida captó el sentido de sus palabras. Prefirió no preguntar más.

El mesero trajo la cena.

—¡A comer!

David tomó los cubiertos y le sirvió una porción de comida.

A mitad de la cena.

Esmeralda quiso ir al baño, y David se ofreció:

—Te acompaño.

Esmeralda lo miró extrañada.

—Solo voy al baño, ¿para qué me sigues? Ni que fuera a escaparme por el camino.

—¿Y si te da por escaparte? —respondió él.

Esmeralda puso los ojos en blanco y caminó hacia la puerta.

Capítulo 1185 1

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