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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 12

Lo dijo con un tono ligero.

Álvaro sabía que ella estaba sufriendo, pero no sabía cómo consolarla, así que solo dijo:

—Entiendo. Dejemos que el tiempo demuestre que las heridas sanan.

Esmeralda asintió con un murmullo.

***

Al llegar a la empresa.

Esmeralda bajó del coche con su lonchera, se despidió de Álvaro y caminó hacia el edificio corporativo.

Al entrar, se cruzó de nuevo con David.

Como David casi nunca paraba en la casa, la razón por la que ella había insistido en seguir trabajando tras ser degradada era para poder verlo todos los días.

Pero en esos meses en la empresa, rara vez se lo topaba, y cuando lo hacía, él la trataba con una indiferencia glacial.

No esperaba encontrárselo dos días seguidos.

El hombre bajó de su auto, impecable en su traje, de hombros anchos y cintura estrecha. Sus largas piernas llamaban la atención y su rostro, de facciones profundas y marcadas, resultaba impactante en cualquier momento; guapo a rabiar, imponente y autoritario.

Y sin embargo, ese hombre tan frío tenía un lado tierno y apasionado.

Esmeralda sintió una punzada ácida en el pecho. Bajó la mirada, se hizo a un lado y saludó respetuosamente:

—Señor Montes.

David, como siempre, la trató como si fuera aire. Al notar su presencia, su expresión se volvió aún más fría y pasó de largo sin detenerse.

Solo cuando el hombre entró en el elevador privado de presidencia, Esmeralda pudo respirar tranquila y tomó el elevador de empleados.

Ayer la discusión con Lucía había terminado muy mal, así que hoy su compañera no le puso buena cara y asignó a alguien más para hacer el traspaso de tareas.

Capítulo 12 1

Capítulo 12 2

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