Esmeralda y Valentina regresaron al departamento.
Esmeralda se cambió de ropa y se puso un poco de maquillaje ligero. Aunque se vistiera como se vistiera se veía hinchada y simple, al menos quería lucir un poco más presentable.
A eso de las cinco de la tarde, Álvaro llegó a casa y la llevó en su coche al Sala Thai, un restaurante especializado en cocina de Chiang Mai. Era un edificio independiente de estilo tailandés, con aroma a incienso relajante y un ambiente elegante que atraía a una clientela de élite.
—Álvaro, regrésate tú primero.
—Cualquier cosa me marcas.
—Sí.
Esmeralda entró al restaurante. Acababa de llamar a Gabriel, quien venía en camino. El personal le preguntó y la condujo al privado que Gabriel había reservado, sirviéndole jugo y aperitivos.
Esmeralda esperó en silencio.
Unos veinte minutos después, llegaron Gabriel, Stefan Carver y su asistente.
El Dr. Carver, proveniente de Seattle, pasaba de los cincuenta años pero se conservaba muy bien, con un aire de caballero noble y elegante.
Esmeralda se puso de pie y se acercó para saludar a Stefan Carver. Al ver que estaba embarazada, Stefan le estrechó la mano con delicadeza y caballerosidad, diciéndole que no se molestara y que tomara asiento.
Todos se sentaron.
El mesero les entregó el menú.
Gabriel le pidió a Esmeralda que le recomendara platillos al Dr. Carver. El inglés de Esmeralda era muy fluido, por lo que comunicarse con Stefan no supuso ningún problema.
De hecho, Esmeralda dominaba cinco idiomas.
Cuando acompañaba a David en viajes de negocios al extranjero, ella solía hacer de traductora para él.
Ordenaron la comida.
Platicaron sobre la cultura de San Pedro y luego la conversación fluyó naturalmente hacia temas profesionales, tocando el foro de intercambio de ese día.
Esmeralda escuchaba con atención y daba su opinión en los momentos oportunos.
Gabriel claramente ya le había hablado de Esmeralda a Stefan, así que Stefan le hizo algunas preguntas para tantear su capacidad. Esmeralda respondió con objetividad y profesionalismo, demostrando un nivel oral muy alto.
Stefan asintió repetidamente, visiblemente satisfecho.
Elogió a Esmeralda frente a Gabriel:
—¡Tu alumna es fantástica! Espero verla pronto en la Academia Rothschild.
Gabriel sonrió.
—Estoy seguro de que será también su mejor alumna.
Brindaron.
Los demás con vino, Esmeralda con jugo.
David retiró la mano y dijo:
—Hoy escuché su ponencia sobre el equilibrio en el comercio internacional en el foro, fue realmente inspiradora.
Gabriel sonrió levemente.
—El señor Montes me halaga demasiado.
—¿Cenando con el Dr. Carver?
—Veo que el señor Montes está bien informado.
Al ver que la mirada de Gabriel no se posaba en ella ni por un segundo, Clara intervino:
—David, ¿este es el Dr. Loyola de Inversiones Gracia del que le hablaste a mi hermano Enzo?
David asintió con voz suave.
—Así es.
Clara sonrió.
—Hace mucho que escucho sobre la fama del Dr. Loyola; hoy veo que es todo un caballero. —Luego se presentó proactivamente—: Hola, soy la novia de David, Clara.
Mientras hablaba, clavó la mirada en el rostro de Gabriel, como queriendo detectar alguna emoción extraña en sus ojos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Cuando la se actualiza?...
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...