Esmeralda no tenía intención de soltarla. Caminó hacia la entrada de la colonia con Isa en brazos y dijo con frialdad:
—Yo la llevo.
David no insistió y la siguió a paso rápido.
No habían avanzado mucho dentro del complejo cuando las fuerzas de Esmeralda flaquearon. Bajó a Isa y la tomó de la mano. Isa extendió la otra mano para agarrar a su papá.
Caminaron hacia el edificio de departamentos. Isa se columpiaba de los brazos de ambos de vez en cuando, con una sonrisa que no se borraba de su rostro.
Al menos, ese momento servía para compensar un poco a la niña.
Llegaron a casa del Doctor Morales.
La señora Morales no se sorprendió al ver a David y a Isa, pero mostró extrañeza al ver a Esmeralda.
—David, Isa, llegaron. Pasen, por favor.
El Doctor Morales tenía ochenta años y era una eminencia en cardiología pediátrica. Aunque debería estar jubilado, seguía dando consultas en el hospital dos días a la semana.
Hoy descansaba en casa.
—Doctor Morales —saludó Isa con educación.
Era difícil que los mayores no adoraran a una niña como Isa. El doctor no pudo evitar darle un abrazo.
—Isa, has crecido otra vez.
Isa presentó a Esmeralda con alegría:
—Doctor Morales, ella es la mamá de Isa.
Esmeralda se adelantó y saludó:
—Doctor Morales, mucho gusto.
El médico observó a Esmeralda con curiosidad; en todos los años que David había llevado a Isa, nunca la había visto.
—Mucho gusto, señora.
—Doctor, ¿podría preguntarle sobre los detalles de la cirugía que tuvo Isa?
El Doctor Morales miró a David con duda. Esa información se la podría haber dado su esposo, David conocía el caso perfectamente. Sin embargo, al verlos, era evidente que no parecían una pareja normal.
El doctor no indagó más y asintió:

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...