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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 354

Dentro de la habitación.

Gabriel estaba recargado en la cama trabajando. Al ver entrar a Esmeralda, se sorprendió un poco, pero enseguida entendió quién le había avisado.

—Esme, viniste.

Esmeralda puso las flores y la fruta en la mesa, se giró para ver el rostro pálido de Gabriel y preguntó:

—Gabriel, ¿cómo te sientes?

—Mucho mejor, no te preocupes.

Esmeralda se acercó, miró la computadora y los documentos desplegados frente a él y dijo:

—Descansa un día, la empresa no va a quebrar.

Gabriel sonrió levemente, se quitó los lentes y la miró.

—Pensé que para ti trabajar estando enferma era lo normal.

Esmeralda no pudo evitar reírse.

Durante esos cinco años, trabajar y estudiar enferma había sido el pan de cada día para ella; nadie podía convencerla de lo contrario.

Mientras platicaban, Gabriel dejó el trabajo a un lado.

El clima estaba agradable.

Gabriel no había salido de la habitación desde la tarde anterior, así que quería caminar un poco.

Esmeralda lo acompañó.

El entorno del hospital era agradable. Caminaron por un sendero rodeado de árboles; el viento de otoño soplaba y las hojas secas crujían.

—¿Hoy no tienes que cuidar a Isa? —preguntó Gabriel.

—Isa se fue a la Mansión Montes.

Gabriel asintió levemente.

Mientras tanto, en la ventana de una habitación del cuarto piso.

Una figura alta estaba parada allí. Sus ojos oscuros y profundos estaban fijos en las dos personas que caminaban abajo.

Capítulo 354 1

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