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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 353

—¡Vamos a comer pastel con Isa! —dijo David sonriendo.

Puso la caja de pasteles en la mesa de centro, la abrió y les dio cucharas a las niñas.

—Gracias, papá —dijo Isa.

—Gracias, señor —añadió Lidia.

—De nada.

David volteó a ver a Esmeralda, que estaba en silencio en el sofá.

—No sabía qué sabor querían, así que traje un surtido.

Abril observó a David. Aunque hablaba con tono amable, al quitar la vista de las niñas y mirar a Esmeralda, su expresión se enfrió notablemente.

No sabía si era su imaginación, pero sentía que David odiaba a Esmeralda.

Claro, cualquiera que no supiera la verdad pensaría que era un buen esposo y padre de familia.

Abril forzó una sonrisa y dio las gracias.

David asintió levemente y luego preguntó:

—Lidia, si quieres algo en especial para cenar, puedes decírselo a la empleada.

—Gracias —respondió Abril.

David no dijo más y subió las escaleras.

Esa noche, Abril y Lidia se quedaron a cenar. Martina le subió la cena a David al despacho.

Llovió fuerte durante la noche.

Esmeralda se despertó de madrugada y fue al baño.

De pronto, las luces de un auto iluminaron fugazmente la ventana, acompañadas por el rugido del motor de un deportivo.

Esmeralda se acercó a la ventana, movió la cortina y miró hacia afuera. Vio el coche alejarse de la villa. Retiró la mirada con indiferencia, cerró la cortina y volvió a la cama para dormir junto a Isa.

A la mañana siguiente.

David no estaba.

—Martina, ¿y mi papá? —preguntó Isa.

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