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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 409

Había visto muchas mujeres de ese tipo; floreros que solo querían que un hombre las estuviera consintiendo.

Lo que no sabía antes era que Clara era la tercera en discordia en un matrimonio ajeno, y encima así de arrogante.

—Señorita Santana, ¿y esa mirada? ¿Acaso cree que alguien le quiere robar a su hombre?

El rostro de Clara se tensó. Notaba clarito el desprecio en los ojos de Gavin, aunque antes él no la trataba así.

Seguro que esa perra de Esmeralda le había dicho algo.

Entonces, escuchó a Gavin añadir:

—Pero no se preocupe, señorita Santana, a su hombre ya nadie lo quiere.

David clavó una mirada gélida en Gavin, pero este no se inmutó:

—¿Qué me ves? No dije ninguna mentira.

La voz de David se heló:

—Veo que tienes demasiado tiempo libre.

Gavin se puso en guardia de inmediato.

David se dio la vuelta y entró al restaurante con Clara.

Enzo les echó una mirada a ambos y los siguió.

Gavin le dijo a Esmeralda:

—Vamos, entremos nosotros también.

Entraron al restaurante y buscaron una mesa.

David, Enzo y Clara estaban sentados a unas tres mesas de distancia; ni muy lejos, ni muy cerca.

El mesero les entregó el menú.

—Pide tú —dijo Esmeralda.

Gavin tomó el menú.

—Entonces no me voy a limitar.

Esmeralda rio:

—Mejor no lo hagas.

Después de ordenar, Gavin dijo de repente con tono serio:

—Evelynn, las mujeres latinas se ponen la vara moral muy alta. Tu matrimonio actual es papel mojado. Podrías enamorarte y buscar a otro hombre. Dime, todos estos años, ¿qué diferencia ha habido entre tú y una soltera?

Esmeralda sonrió:

—Pues no te falta razón en eso.

Gavin sonrió con los ojos entrecerrados:

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