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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 410

La cena finalmente terminó.

Gavin salió del restaurante tomando la mano de Esmeralda.

En cuanto estuvieron fuera, Gavin le dijo:

—¿Y si entramos otro rato?

Esmeralda retiró su mano y siguió caminando directo.

—Tengo que regresar.

Gavin sonrió y apresuró el paso para alcanzarla.

Llevó a Esmeralda a casa.

Solo Santiago estaba ahí; Gabriel y los otros todavía no regresaban.

Al ver a Esmeralda con un ramo de rosas, Santiago frunció el ceño.

—¿Quién te dio eso?

—Gavin.

Aunque Santiago sabía que Esme no aceptaría a Gavin, no pudo evitar preguntar:

—¿Y para qué te da rosas?

—Solo fue un juego.

Santiago no preguntó más.

En ese instante, el celular de Esmeralda vibró.

Miró la pantalla: era David.

Santiago vio que no contestaba y preguntó:

—¿Es mi primo?

Esmeralda hizo un sonido de afirmación, suspiró y finalmente contestó con tono neutro:

—¿Bueno?

La voz grave de David resonó al otro lado:

—¿Ya decidiste cuándo regresas? —Su tono no era amable; era esa voz dominante de siempre.

—Tengo mis propios planes —respondió ella.

Hubo un silencio al otro lado de la línea.

Esmeralda estaba a punto de colgar cuando la voz del hombre volvió a sonar:

—No seas tan ingenua como para creer que Gavin va en serio contigo. Comparada con sus otras mujeres, tú no eres nada.

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