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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 418

Inés recuperó la compostura y sonrió, ligera.

—Estoy bien. Vámonos.

Camila no dijo más.

Se subieron al carro.

Ya en el camino, Inés preguntó:

—¿La chica de hace rato es la novia de Santi?

Que Inés no supiera quién era Esmeralda era normal; antes ni siquiera la habían reconocido.

Camila no se detuvo a explicar.

—No. Es amiga de Santi.

—Es que los vi juntos y pensé que andaban. Se ven bien juntos.

Camila solo sonrió y no siguió la conversación.

Pero el comentario se le quedó dando vueltas. Ella llevaba tiempo preocupada por la vida sentimental de Santiago: ya casi tenía treinta.

Cada vez que ella sacaba el tema, Santiago se fastidiaba. Cuando le preguntaba si le gustaba alguien, él se hacía el sordo.

Era una actitud de “no me hables de matrimonio”.

Camila recordó que, en la casa de los Mondragón, Santiago y Esmeralda se llevaban bastante bien… y la mirada de su hijo cuando le hablaba a Esmeralda en el hospital…

Frunció el ceño y se obligó a no pensar más.

Santiago terminó sus estudios y la revisión.

Luego fueron a comer.

De regreso en la empresa, Santiago recibió una llamada de su mamá.

—Santi, hoy en la noche vente a cenar.

—Puede que me quede a trabajar, ma. ¿Qué pasa?

Tenía el presentimiento de que esa llamada traía tema.

Camila suspiró.

—Todo el día es trabajo, trabajo… ya deberías pensar en tu futuro, en formar algo…

—Ya, mamá —la interrumpió Santiago—. Yo sé lo que hago. No me estés presionando. Ando con mil cosas. Si no es otra cosa, luego hablamos.

Colgó.

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