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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 454

Aunque Clara se mostraba fría, en el fondo disfrutaba esa sensación de ser adulada.

Esta escena no pasó desapercibida para la persona que entraba al salón con un libro en la mano.

Al ver llegar al director y al profesor, todos regresaron rápidamente a sus asientos.

Cuando Clara vio a la persona en el estrado, no pudo ocultar su asombro; sentía que se parecía muchísimo a alguien.

El resto de la clase, hombres y mujeres por igual, quedaron impactados por la galanura y el porte del hombre que acababa de entrar.

Era alto, vestía un traje negro y tenía un aire aristocrático. Sus facciones parecían sacadas de una revista, y con esos lentes de pasta negra y el libro en la mano, proyectaba una imagen intelectual y amable.

El director explicó a los presentes: —Debido a la apretada agenda del profesor Gabriel, no podrá impartir este ciclo. En su lugar, el profesor Marcos Fierro se hará cargo de las clases. El maestro Fierro es el fundador de la Fundación Morales-Sandoval...

La presentación del director dejó a todos boquiabiertos.

Marcos se veía muy joven para tener logros tan grandes; su currículum era impresionante, a la altura de genios como Gabriel.

Clara observaba al hombre en el estrado. Al escuchar su nombre, lo primero que le vino a la mente fue Romeo.

Entre más lo miraba, más se parecían.

Sin embargo, llevaba un anillo en el dedo anular, lo que indicaba que ya estaba casado.

En ese momento, Marcos miró hacia su dirección y asintió levemente con una sonrisa.

El corazón de Clara dio un vuelco.

La hora de clase pasó volando.

Al principio, los miembros de la élite social tenían sus dudas al ver a un Marcos tan joven, pero tras una sesión, cualquier escepticismo se disipó. Realmente tenía el conocimiento y la capacidad.

Todavía quedaba una clase con otro profesor después de esa.

—Parece que no quieren levantar sospechas, se han ocultado muy bien. Por ahora no sabemos su identidad.

—Sigan vigilando, investiguen bien quién está detrás de esto.

Desde que supo de la relación entre Enzo y la familia de la Garza, había puesto gente a vigilar cualquier movimiento de información.

—Entendido.

Colgó el teléfono.

David se quedó pensativo.

En ese momento, su celular vibró de nuevo. Al contestar, su expresión se suavizó. —Isa.

—Papá, hoy voy a dormir con mi mamá. ¿Ya tienes listo el regalo que dijiste? Voy para allá a recogerlo para dárselo a mamá de tu parte.

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