Entrar Via

La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 453

El señor Quiroga explicó a detalle el proyecto: una alianza para aplicar inteligencia artificial en biomedicina y conectar empresa, universidad e investigación.

Esmeralda escuchaba al señor Quiroga, consciente de que el rápido desarrollo de Sky-High Tech bajo el mando de Enzo representaba una presión considerable para Apeiron Systems.

Al terminar la reunión, Esmeralda y Paula salieron de NovaClínica Labs.

Apenas llegaron al vestíbulo, se toparon con Enzo y Clara, que también se preparaban para irse.

Clara iba aferrada del brazo de Enzo. —Enzo, ya no seré berrinchuda. Voy a estudiar en serio, no dejaré que ni tú ni mamá se decepcionen.

La mirada de Enzo se posó con suavidad sobre el rostro dócil y zalamero de Clara. Sus ojos profundos parecían mirarla a ella, pero a la vez, daban la impresión de estar viendo a otra persona a través de ella.

Le acarició la cabeza. —Por fin estás madurando.

Clara soltó una risita mimada.

El coche se detuvo lentamente frente a ellos. De repente, Clara se puso de puntitas y le dio un beso en la mejilla. —Adiós, Enzo.

Se despedía con la inocencia de una niña pequeña.

Enzo se quedó rígido un instante y la mirada se le endureció de golpe.

Clara no pareció notarlo; antes de subir al auto, lanzó una mirada de reojo hacia donde estaban Esmeralda y Paula.

Sus labios se curvaron en una sonrisa que, aunque sutil, cargaba una provocación evidente.

Esmeralda no tenía intención de mirarlos, pero por alguna razón sintió que esa provocación de Clara, aunque discreta, era demasiado punzante.

Era obvio que el gesto no iba dirigido a Paula, sino a ella, lo que le provocó una náusea repentina y un asco profundo.

Si fuera David, podría entender el comportamiento de Clara por celos, pero hacerlo frente a Enzo... no sabía qué clase de locura le estaba pasando por la cabeza a esa mujer.

Paula soltó una risa burlona. —Si Enzo no fuera el medio hermano de Clara, ¿dónde quedaría David?

—Se nota que Clara quiere que todos los hombres exitosos del mundo caigan a sus pies —comentó Esmeralda.

Recordó aquella vez en Nueva York. Había notado que la forma en que Clara miraba a Romeo Fierro no era normal; seguramente se sintió atraída por su porte y apariencia.

—Seguro quiere armar su propio harén, pero con ese cerebro que tiene, solo sirve para ser el juguete de los hombres. David es muy astuto, ¿acaso no se da cuenta de qué clase de persona es Clara? Si hasta ahora no ha tenido intención de casarse con ella, me late que solo está jugando.

Esmeralda giró la cabeza hacia la ventana y no respondió.

Clara llegó a la Universidad de San Pedro y entró al aula.

Se sentó en su lugar y pronto un chico se acercó a intentar ligar con ella, pero al ver su apariencia y actitud, a Clara le dio flojera responderle.

Eso no impidió que el chico quisiera hablarle; la belleza de Clara era demasiado sobresaliente, no tenía nada que envidiarles a las actrices más famosas, y esa arrogancia que cargaba la hacía aún más atractiva.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea