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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 499

—Es solo una pluma, no seas coda —se burló David.

Esmeralda le lanzó una mirada de fastidio pero no dijo nada. Guardó el contrato en su bolso y se lo colgó al hombro.

—Quédate a comer antes de irte —dijo él.

—Tengo cosas que hacer. Vendré a ver a Isa saliendo del trabajo.

David no insistió.

La acompañó a la puerta.

—Maneja con cuidado.

Esmeralda no respondió; se subió a su auto y arrancó.

David regresó a la casa.

Recibió una llamada:

—Señor Montes, la señorita Santana tuvo un accidente de coche.

Hacía media hora, Enzo había mandado gente para llevar a Clara al aeropuerto, pero en un descuido de los guardaespaldas, ella se escapó y fue golpeada por un vehículo.

Ya la habían trasladado de urgencia al hospital.

La razón por la que Enzo quería enviarla fuera del país era parte del acuerdo con Inés: sacar a Clara de San Pedro para que se calmara las cosas, mientras él negociaba con Gabriel.

Esmeralda regresó a su oficina.

Mientras respondía mensajes de trabajo, abrió Instagram sin querer y vio una publicación de David. Era solo una foto, sin texto. La foto era de su pluma fuente.

Esmeralda frunció el ceño.

Le mandó un mensaje: [¿Para qué subes eso a Instagram?]

David contestó rápido: [Subo lo que quiero, ¿también vas a controlar eso?]

Esmeralda arrugó la nariz y le dio flojera contestarle.

Justo cuando dejó el celular, este vibró. Era Manolo.

—Papá.

—Esme, ¿ya comiste?

—Todavía no, voy a ir ahorita. ¿Pasó algo?

—No has venido a casa en varios días, ¿mucho trabajo?

—Es cierre de año, hay muchísimos pendientes, pero me estoy cuidando, no te preocupes.

—Bueno, pero ven a comer el fin de semana, ¿sí?

—Está bien.

Enzo estaba en la puerta con expresión grave. Al ver a David, dijo:

—Llegaste.

Inés solo le dirigió una mirada.

—¿Cómo está? —preguntó David.

—Parece que no es grave —respondió Enzo.

En ese momento se abrió la puerta.

Sacaron a Clara en silla de ruedas. Se veía demacrada. Al ver a David, se le llenaron los ojos de lágrimas y comenzó a llorar con una expresión de víctima total.

Inés corrió hacia ella.

—¿Qué dijo el médico?

Tenía una costilla fisurada, pero nada crítico; tratamiento conservador. Como el coche en el aeropuerto no iba rápido y ella traía un abrigo grueso, lo peor fueron las manos, que se raspó al caer. Las traía vendadas.

Llevaron a Clara a una habitación privada.

El médico terminó de acomodar los vendajes.

David y Enzo esperaban afuera.

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