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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 690

Cuarenta minutos después.

Llegaron a una clínica de maternidad de primer nivel, ubicada cerca de la Zona Ecológica Laguna Azul, con un entorno hermoso, tranquilo y acogedor.

Olivia estaba instalada en el cuarto piso, el cual estaba completamente reservado y cerrado al público.

Al entrar a la habitación.

Rafael Mondragón venía ayudando a Olivia a salir del baño. Iris Mondragón estaba junto a la cuna cuidando a su hermanito, entreteniéndolo con una sonaja.

Al ver a los tres entrar, Rafael los saludó:

—Ya llegaron.

David asintió levemente.

Isa los saludó con mucha educación.

—Isa, ven a ver a mi hermanito —la llamó Iris.

Isa corrió hacia ella.

David la siguió.

Mientras Rafael ayudaba a Olivia a acostarse con cuidado en la cama, Esmeralda se acercó con un ramo de flores en las manos y les dijo:

—¡Muchas felicidades!

Rafael lo recibió y respondió con una sonrisa:

—¡Gracias!

Esmeralda se sentó en la orilla de la cama, miró a Olivia y le preguntó con preocupación:

—¿Cómo te sientes?

Aunque Olivia apenas había dado a luz, tenía un semblante radiante y se le veía llena de energía. Era evidente que estaba muy bien cuidada. Sus ojos reflejaban la inmensa felicidad de ser madre.

Olivia sonrió y le contestó:

—Los años no pasan en balde. No fue tan fácil como cuando tuve a Iris, pero ahí la llevo.

Junto a la cuna.

Isa estaba apoyada con ambas manos en el barandal, mirando al bebé con sus enormes ojos llenos de curiosidad. Volteó a ver a su papá y exclamó:

—¡Papá, el bebé está bien chiquito!

David observó al niño, luego miró a Isa y le dijo con ternura:

—Tú también estabas así de chiquita cuando naciste.

Isa volteó hacia Rafael, que se acercaba, y le preguntó:

—Señor Rafa, ¿puedo tocar al bebé?

—Claro que sí.

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