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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 811

—Dime —respondió Gabriel.

—¿Qué pasó últimamente con Evergreen Capital? —preguntó Esmeralda.

—¿Cómo te enteraste, Esme?

—Escuché algunos rumores por accidente.

Tras un momento de silencio del otro lado de la línea, Gabriel explicó:

—Hubo problemas con el proyecto de Altamira Capital, y se estima que las pérdidas ascienden a los trescientos millones.

Esmeralda conocía ese proyecto; era uno de los pilares de Evergreen Capital de los últimos años, y, en teoría, no debía presentar ningún fallo.

—¿Quién movió los hilos en contra de ellos?

Con voz calmada, Gabriel le preguntó:

—¿Te preocupa él, Esme?

Esmeralda se quedó paralizada un instante y luego respondió:

—No, solo quería saber.

Sin ocultarle nada, Gabriel le confesó:

—Fui yo quien lo hizo.

Esmeralda se tensó al comprender que todo había sido a causa del ataque de pánico que sufrió, lo que obligó a David a llevársela.

—Profesor... —No sabía qué decirle, pero pronto su preocupación se desvió hacia otro lado—. ¿Y qué hay de Inversiones Gracia?

Conocía muy bien el afán de venganza de David; jamás permitía que quien se interpusiera en su camino saliera ileso. Siempre devolvía el golpe y con más fuerza.

Por supuesto, Gabriel notó la culpa en su voz y la tranquilizó:

—La empresa está bien, no te preocupes. Ya me enteré de lo que pasó con la compañía de Álvaro. Los padres de David están materializando su descontento hacia ti y hacia tu familia.

Jorge Montes tenía suficiente poder para hundir a Apeiron Systems sin siquiera despeinarse.

—Si David no hace nada al respecto, tendrás que decidir bien qué camino tomar, Esme.

—Lo sé —afirmó ella.

Gabriel asintió y preguntó:

—¿Estás en tu casa hoy?

—Sí, mañana tengo cita en la clínica.

—Entonces descansa temprano esta noche.

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