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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 834

David regresó a su oficina.

Jaime se acercó para entregarle una carpeta con los resultados de la investigación sobre el accidente de Esmeralda.

David extendió la mano, la tomó y comenzó a hojearla.

El conductor del camión era un homicida prófugo. Dos días antes de causar el accidente, su familia había recibido una transferencia de quinientos mil desde una cuenta internacional no rastreable, operada mediante un IP fantasma.

Aunque el culpable intentó ocultar su rastro, la investigación de esos dos días apuntaba a que la mente maestra, alguien que había huido del país cinco años atrás, albergaba un resentimiento profundo contra Evergreen Capital.

Lo sorprendente era que alguien prófugo en el extranjero estuviera tan al tanto de la información interna.

Al terminar de leer el documento, los ojos oscuros de David destilaron furia contenida. —Retírate —ordenó.

Jaime asintió y salió de la oficina.

Desde el accidente, era evidente que el señor Montes priorizaba a Esmeralda por encima de todo.

David sacó su celular y marcó un número.

*

En Lomas del Valle, Valentina se quedó acompañando a Esmeralda, cocinándole su comida favorita. Con la pequeña Isa a su lado, el estado de ánimo de Esmeralda se percibía notablemente relajado y alegre.

Durante todo ese día.

No mostró ningún tipo de inestabilidad emocional.

Valentina finalmente pudo respirar tranquila.

Después de la cena.

Valentina se preparó para irse.

—El niño sigue en casa, tengo que volver para cuidarlo.

Esmeralda no insistió en que se quedara: —Mamá, mándame un mensaje cuando llegues.

Valentina asintió.

Isa se despidió con la mano: —Adiós, abuela.

—Adiós, pequeña Isa. Acuérdate de venir a visitar a tu abuela.

—Sí.

Manolo intentó justificarse: —Te juro que solo fue un traguito, prometo que no lo vuelvo a hacer.

—¿Qué edad tienes? ¿Eres un niño de tres años? Tengo que andar detrás de ti todo el tiempo para que sepas qué puedes hacer y qué no.

—Esme acaba de salir del hospital, ni siquiera puede comer o dormir bien. ¡Y mírate a ti! Dándote la gran vida, comiendo y bebiendo por ahí. Si tienes tanto tiempo libre, ¿por qué no te preocupas por ella en lugar de andar de fiesta?

...

Manolo se disculpó a toda prisa, mientras intentaba hacer reír al bebé para calmar a su esposa.

Valentina, enojada pero resignada, le pidió a la niñera que le preparara un caldo de pancita a Manolo.

Manolo juraba que no estaba borracho; de verdad, solo había tomado unos traguitos. Sin embargo, terminó la cena con un extraño mareo en la cabeza, tanto que ni siquiera lograba recordar bien de qué había hablado con Luis.

Sacudió la cabeza levemente, decidiendo no darle demasiada importancia; seguro fue culpa del alcohol. Después del regaño que acababa de recibir, se juró no volver a tomar en su vida.

Mientras tanto.

En una lujosa mansión.

Inés observaba detenidamente el documento de garantía que sostenía. En la sección de la firma avalista, brillaba la firma auténtica de Manolo.

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