Esmeralda escuchó a Paula y confirmó que, en efecto, era la madre de Clara. Realmente tenía una elegancia incomparable.
Su mirada se posó en David, que estaba detrás de ellas. Con razón se había ido tan rápido en la mañana; hoy le tocaba acompañar a su futura suegra.
David también la miró; sus ojos seguían siendo tan indiferentes como el agua.
Ella bajó la vista, evitando el contacto visual, y su semblante se ensombreció un poco.
Inés no platicó más con Paula ni le dirigió una segunda mirada a Esmeralda; retiró la vista y siguió a la gerente hacia la sala VIP.
Clara iba del brazo de su madre.
—Vámonos —dijo Paula.
Paula ayudó a Esmeralda a caminar pasando junto a David.
Enzo se giró y vio la espalda de Esmeralda mientras se alejaba despacio sujetándose la cintura. Luego miró a David y dijo:
—¿Ya va a nacer, no?
David soltó un leve monosílabo de confirmación.
Clara volteó a llamarlos.
Enzo no dijo más y ambos se dirigieron a la sala VIP.
Al salir de la tienda, Paula suspiró:
—San Pedro no es tan chico, pero caray, creo que sí necesito ir a la iglesia a rezar para quitarme la mala vibra.
Esmeralda rio levemente y dijo:
—Ir a rezar no estaría mal, para pedir buena suerte el próximo año.
—Entonces al rato que llegue le pido al Dr. Loyola que me dé medio día libre, también tengo que ir a pedir suerte por ti.
—Pues muchas gracias, Pauli.
Iban platicando y riendo, evitando por un acuerdo tácito mencionar a las personas y los asuntos que les amargaban el día.
Por la noche, después de cenar en el centro comercial, Esmeralda se despidió de Paula.
Al llegar a la villa, Valentina preparó agua para que Esmeralda remojara los pies.
Mientras le masajeaba los pies, Valentina preguntó:

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La última lágrima de la esposa fea
Me tiene la trama Encantada es un a lástima q cobren para poder seguir en la trama es una delas pocas novelas q tiene diferentes trama no hay mujer sumisa espero poder seguir gracias...