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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 958

A estas alturas, era imposible que él diera su brazo a torcer; simplemente estaba esperando que Esme tomara la iniciativa para buscarlo y darle explicaciones.

En la villa.

Marisa Guzmán logró que Isa se durmiera y, al salir de la habitación, vio a David Montes sentado en la sala, absorto en el trabajo. Se acercó a él y le dijo:

—David, ya es tarde. Acabas de salir del hospital hoy, deberías acostarte a dormir.

David Montes ni siquiera levantó la mirada:

—Estoy bien. Ve a dormir tú, mamá.

Marisa Guzmán suspiró levemente y tomó asiento a su lado. Poniendo una mano sobre su hombro, le habló con tono preocupado:

—David, no me asustes así. Si tienes asuntos urgentes, primero debes recuperar tu salud.

David Montes guardó silencio por un segundo. Luego, girando la cabeza para mirar a su madre, le preguntó:

—Durante todo este tiempo... ¿Buscaste a Esmeralda?

Al encontrarse con los oscuros y penetrantes ojos de su hijo, el corazón de Marisa dio un vuelco momentáneo. Sin embargo, logró mantener la compostura y, con una expresión completamente natural, respondió:

—Con todo lo que te pasó, ¿crees que tenía cabeza para importarme lo que ella hiciera?

Mientras hablaba, observaba de cerca las reacciones de su hijo. Aunque él mantenía su habitual frialdad, la indiferencia y ausencia de Esmeralda sin duda debían haber plantado una semilla de resentimiento en su interior.

Él tenía su propio orgullo, y tal vez este incidente serviría para que finalmente se diera cuenta de quién era Esmeralda en realidad.

—Si ni siquiera tuvo la intención de venir a verte, ya está más que claro que no le importas en lo absoluto. No tienes por qué seguir pensando en ella, David. Hay muchísimas mujeres en este mundo mucho mejores que ella.

David Montes apartó la mirada. Su perfil se veía más afilado y frío, con los rasgos delineados por la pérdida de peso, y dijo en voz baja:

—Mamá, ve a descansar.

Marisa Guzmán seguía preocupada por su salud, pero al ver su expresión, decidió no presionar más el tema.

—Termina de trabajar rápido y ve a dormir.

Al día siguiente.

David Montes llegó a la empresa.

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