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La última lágrima de la esposa fea romance Capítulo 973

—Está bien.

Esta niña realmente era la hija de Esme, y el hombre aterrador de anoche era su exmarido. Se notaba que con su exmarido no se podía jugar, y era evidente que al señor Loyola le gustaba Esme; vaya que esto era un poco complicado.

Esmeralda llevó a Isa a la cocina a lavarse las manos, y luego la acompañó a desayunar.

Después del desayuno.

Isa empezó a bostezar y a tener sueño.

Se había levantado a las cinco de la mañana.

Esmeralda acompañó a Isa de regreso a la recámara para dormir.

Durante ese tiempo.

Recibió una llamada de Paula Nájera; se levantó y fue al balcón para contestar.

—Pauli.

Paula dijo:

—Esme, hoy vamos a ir a verte, también irá tu hermano.

Esmeralda se sorprendió.

—¿Él va a ir contigo?

Paula apretó los labios, suspiró y dijo:

—Me refiero a Álvaro Santillán; desde que regresamos y Enzo Catalán me invitó a cenar, no he vuelto a verlo. Ayer fui especialmente a llevarle el almuerzo y tampoco pude encontrarlo; supongo que al demorarse tanto tiempo debe estar muy ocupado.

Esmeralda respondió:

—Seguramente es eso.

—Me parece que ahora, además del trabajo, lo único que le preocupa son tus asuntos. Si tus problemas no se estabilizan, dudo que piense en su propia vida personal.

Al escuchar las palabras de Paula, Esmeralda no supo describir cómo se sentía en ese momento.

Como Paula no escuchó a Esmeralda responder, se apresuró a explicar:

—Esme, no lo digo con la intención de presionarte, ¡ahora mismo tus problemas son lo más importante, claro!

Esmeralda sonrió curvando los labios.

—Lo sé.

Paula preguntó:

—¿Entonces David Montes todavía no sabe lo del divorcio?

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