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La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada romance Capítulo 242

En medio del caos y las recriminaciones, Germán Obregón, el veterano de la junta, se puso de pie, su presencia imponente finalmente logrando imponer un orden precario. Su rostro estaba sombrío, pero sus ojos brillaban con la determinación de un hombre que está a punto de realizar una cirugía dolorosa pero necesaria.

—Señores, gritar no va a solucionar nada —dijo, su voz grave calmando la histeria—. Tenemos que actuar. Y nuestra primera acción, la única que puede enviar una señal clara al mercado de que estamos tomando el control de esta crisis, es cortar todos los lazos con la fuente de la misma.

Todos en la sala sabían a quién se refería. La propuesta, aunque inevitable, era sísmica. Significaba traicionar al hombre que los había puesto a todos en esa sala, al patriarca que había gobernado la empresa con mano de hierro durante treinta años.

—Propongo una moción —continuó Obregón, su tono era formal, legal—. Que esta junta directiva acepte, con efecto inmediato, la renuncia forzada del señor Ricardo Vega de todos sus cargos en esta compañía y en todas sus filiales. Y que emitamos un comunicado de prensa declarando que Grupo Vega cooperará plenamente con la investigación de la Fiscalía y que condena, en los términos más enérgicos, cualquier acto de corrupción que pueda ser descubierto.

La moción quedó suspendida en el aire, un acto de regicidio corporativo. Alejandro miró a los miembros de la junta, sus ojos suplicando un atisbo de lealtad, un recuerdo de los años de servicio a su tío. No encontró ninguno. Solo vio los rostros fríos y pragmáticos de hombres de negocios que estaban a punto de sacrificar al rey para salvar el reino.

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