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La Valiente Transformación de una Esposa Menospreciada romance Capítulo 268

En la quietud del atardecer, con el cielo de Villa de Leyva ardiendo en una sinfonía de colores, Mateo tomó las dos manos de Valentina entre las suyas. Su tacto era cálido, firme, un ancla en el mar de emociones que la inundaba. La miró a los ojos, y en su mirada no había nerviosismo, solo una profunda y serena certeza.

—Valentina Rojas —comenzó, y el sonido de su nombre completo, pronunciado con tanta solemnidad, hizo que su corazón diera un vuelco—. He pasado gran parte de mi vida construyendo cosas. Algoritmos, empresas, equipos. Siempre he creído que si la lógica era correcta, si la estrategia era impecable, el éxito sería inevitable. Y luego, llegaste tú. Y me enseñaste que la lógica más brillante no es nada sin un alma, que la estrategia más perfecta es inútil sin un corazón.

Su voz era un murmullo bajo y apasionado, cada palabra cuidadosamente elegida, no como un cliché romántico, sino como una verdad profunda.

—Me has enseñado a ver el mundo de una manera diferente. Me has hecho más humano. Me has hecho un hombre mejor. Contigo, no siento la necesidad de ser el CEO, ni el genio, ni el heredero. Contigo, simplemente soy Mateo. Y esa es la versión de mí mismo que más me gusta.

Valentina sentía cómo las lágrimas comenzaban a formarse en sus ojos, lágrimas de una felicidad tan intensa que era casi dolorosa.

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