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La Verdadera Heredera que Regresó del Infierno romance Capítulo 204

El semblante de Nicolás se volvió aún más pálido, como si acabara de recibir un balde de agua helada en pleno rostro.

—Ah, por cierto, esa mujer que mandaste lejos está en Rústica, ¿verdad? No querrás que desaparezca de repente, ¿o sí?

—¡Maldita sea! —Nicolás sintió cómo se le encogían las pupilas y, apretando el puño con tanta fuerza que se le marcaron las venas, estuvo a punto de lanzarse contra el rostro arrugado de la señora Becerra.

—Si te atreves a tocarme, hoy no sales con vida del parque —le soltó ella, sin titubear.

El puño de Nicolás se detuvo a escasos centímetros de la cara de la anciana. Bajó la mano, sin fuerza, derrotado. No podía golpearla, al menos no ahí, no delante de todos.

Sin importar qué pasara, no podía permitir que la familia Orozco se viniera abajo por su culpa.

—Te doy tres días para pensarlo. Si en ese tiempo no veo los cien millones y la receta, no me eches la culpa por ser despiadada —advirtió la señora Becerra con voz cortante.

Sin esperar respuesta, apoyada en su bastón y con la espalda recta, la señora Becerra se alejó despacio, dejando tras de sí una estela de autoridad y amenaza.

Nicolás quedó parado en el kiosco del parque, un hombre alto y fuerte, pero en ese momento su figura se veía más sola y abatida que nunca, como si el peso del mundo le hubiera caído encima.

A unos metros, Néstor observaba desde detrás de un árbol. Al ver a Nicolás tan desolado, no pudo evitar negar con la cabeza antes de darse la vuelta y marcharse sin mirar atrás.

...

Ya entrada la noche, apenas llegó Nicolás a la casa de la familia Orozco, Jimena lo mandó llamar de inmediato.

—¿Te reuniste hoy con la gente de la familia Becerra? —le preguntó Jimena con el ceño fruncido y el tono serio.

—Mamá, ¿cómo supiste…? —Nicolás comenzó a hablar, pero se detuvo al ver a Néstor parado detrás de su madre. Entendió de inmediato.

—Te lo advertí, Nicolás. Esto no es algo que se pueda resolver a las carreras. Hasta que no encontremos una solución, no debiste ir a verlos, pero te aferraste a hacerlo —suspiró Jimena, cruzándose de brazos—. Ahora nos tienen entre la espada y la pared, ¿y tú crees que así se arregla todo?

Nicolás se levantó de golpe, la voz impregnada de rabia.

Capítulo 204 1

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