Camilo tomó del brazo a Yolanda y la acompañó hacia el dormitorio principal.
Mauricio estaba sentado con sus gafas de lectura puestas, mirando su teléfono. Evidentemente, él tampoco había pegado un ojo en toda la noche.
Camilo cerró la puerta tras de sí y dijo:
—Papá, mamá, Selena ya no puede seguir viviendo con nosotros.
—¡Camilo! —exclamó Mauricio, sentándose de golpe por la sorpresa.
Camilo evitó dar los detalles más graves, transformando el secuestro de Clara en un intento fallido de secuestro.
—Clara fue rápida, se dio cuenta de que algo andaba mal y nos contactó de inmediato a Vicente y a mí. Vicente la llevó a salvo a casa.
—Ese tal Patricio Quezada es el padre biológico de Selena. Aunque no sé cuándo se pusieron en contacto, no se me ocurre otra razón que no sea ella.
Camilo levantó la mirada y vio que los ojos de Yolanda ya estaban enrojecidos.
—Lo sabía... Lo sabía...
No podía olvidar la mirada que Selena le había lanzado aquel día.
Pensó que si no compraban la propiedad en Residencial Monte Nube y no dejaban que Selena viviera con ellos, ¿qué tanto daño podría hacer una muchacha como ella?
Pero Yolanda nunca imaginó que, por más que intentara evitarlo, el desastre ocurriría de todos modos.
—Camilo, ¿estás seguro de que Clara está bien? —preguntó Yolanda, mirándolo fijamente.
Camilo se lo aseguró una y otra vez.
Sin importarle la hora que era, Yolanda marcó inmediatamente el número de Selena.
¡Bip!
¡Bip!
El teléfono sonó durante mucho tiempo antes de que alguien contestara. La voz de Selena sonaba adormilada, como si apenas despertara.
—Mamá...
—Ven a casa de inmediato, tenemos algo que preguntarte.
Ya ni siquiera la llamó con cariño. Yolanda habló con frialdad y colgó el teléfono.
Selena llegó muy rápido.
Con una expresión de fingida preocupación por si algo les había pasado a sus padres, Selena gritó ansiosamente al cruzar la puerta:
—¡Papá! ¡Mamá!
Pero de inmediato vio a Camilo saliendo del dormitorio principal.
Al encontrarse con esa mirada gélida, el corazón de Selena dio un vuelco y todas sus palabras se quedaron atoradas en su garganta.

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