Entrar Via

LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 22

A menos que fuera estrictamente necesario, podría quedarse encerrada ahí un mes entero sin salir.

Se preguntó si, al momento del divorcio, habría alguna mínima posibilidad de que Vicente le dejara esa espectacular Mansión de la Colina.

—¿Y Vicente? —preguntó en voz alta.

—El señor salió, justo después de hablar con usted, señora —respondió la señora Lana.

¡Qué barbaridad!

¡Ese desgraciado!

¡Ni siquiera una lluvia torrencial puede detenerlo cuando se trata de correr hacia su antiguo amor!

Espera, no, ¡me estoy equivocando!

El sabor intenso de su té la hizo reaccionar.

¡Esa actitud no le convenía!

El acuerdo de divorcio aún no estaba firmado. No sabía si la cifra que le tocaría empezaría con un uno o con un nueve, ni cuántos ceros llevaría detrás. Todo era un completo misterio.

Y todo ese poder estaba en manos de Vicente.

¿Cómo se atrevía a llamarlo desgraciado?

¡Ese hombre era el jefe que controlaba la fortuna que aseguraría el resto de su vida!

Mientras escuchaba el repiqueteo de la lluvia, Clara corrigió su actitud de inmediato.

Ya que su destino era convertirse en la exesposa, era mucho mejor ser la amigable "madre de sus hijos" que una exesposa resentida y vengativa. Así lograría sacarle más dinero, ¿no?

¡No, tenía que esforzarse para limpiar todo el desastre y la mala imagen que había dejado la Clara original!

¡Bzz!

La pantalla sobre la mesa se iluminó.

Era el teléfono de Vicente.

Paulina giró la cabeza y vio exactamente el mensaje de WhatsApp que Clara acababa de enviar.

[Clara: Mi amor...]

Vicente tomó el teléfono al instante.

Paulina no pudo leer el resto del mensaje ni saber qué más había escrito Clara.

Levantó la vista y observó a Vicente.

En esa habitación un tanto estrecha, el hombre de postura impecable estaba sentado en un viejo sofá, luciendo ligeramente fuera de lugar.

Sin embargo, cuando hablaba con confianza, su voz era profunda y su mirada mostraba una pasión genuina.

Parecía brillar con luz propia.

Al pensar que un hombre tan extraordinario había terminado casándose con una mujer tan vacía como Clara, que ella se había convertido en su esposa y en la madre de sus hijos...

A Paulina se le revolvió el estómago.

Por estar distraída, la señora Silvana la atrapó de inmediato.

—Paulina, has vivido en el extranjero muchos años. Sobre lo que acaba de comentar Vicente, ¿cuál es tu perspectiva?

—Comparto por completo la visión de Vicente —respondió Paulina, recuperando la compostura—. Aunque, más allá de la inteligencia artificial, considero que en el sector de las energías renovables...

Eran casi las diez de la noche cuando salieron de la casa de la señora Silvana.

—¡Eres el mejor, Vicente!

Sin querer parecer demasiado insistente, se despidió con la mano.

—¡Nos vemos pasado mañana!

El Ferrari blanco aceleró, alejándose velozmente como un rayo de luna en la noche.

Vicente subió a su auto en silencio.

¡Bzz!

El teléfono vibró de nuevo.

—¿Bueno?

Vicente contestó la llamada.

Una voz femenina y preocupada sonó al otro lado.

—Hijo, ¿cómo no le avisas a la familia algo tan grave como que Silvia se perdió? ¡Tu papá está furioso!

—Solo fue un susto. Todo está bien ahora.

—¿Cómo que todo está bien? Solo hay que ver el cabello de la pobre niña... —La voz de su madre se llenó de indignación—. Con el escándalo de la otra vez, tu padre casi se infarta, y ella, la muy digna, se encerró en la Mansión de la Colina sin dar la cara. ¡Y ahora esto! ¡Nunca habíamos pasado tanta vergüenza!

—Ven mañana a cenar. ¡Tu papá tiene que hablar contigo!

La llamada terminó de golpe.

El rostro de Vicente se oscureció, cargado de tensión.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL