Entrar Via

LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL romance Capítulo 21

Una suave sensación se posó sobre su muñeca.

Al bajar la mirada, Vicente vio una mano de porcelana.

La piel de Clara era suave y fresca al tacto. Se aferraba a su brazo con tanta fuerza que sus uñas, pintadas de un rosa sutil, se tornaban blancas por la presión.

No se parecía en nada a la mujer que, apenas unos instantes antes, exigía el divorcio con total soltura.

Cuando volvió a levantar la vista, vio que Clara lo fulminaba con la mirada.

Ella se bajó del taburete alto y se agachó frente a los dos pequeños, preguntándoles con una voz cargada de ternura:

—Mamá va a ir a visitar a los abuelos mañana. ¿Andrés y Silvia quieren venir conmigo?

Podía sentir la mirada de Vicente sobre ella; unos ojos divertidos que parecían burlarse de su repentina actitud de madre abnegada.

Clara fingió no darse cuenta.

—¿Andrés?

El niño dudó un segundo antes de negar con la cabeza.

El abuelo solía gritar mucho.

La abuela era ruidosa, siempre persiguiéndolos y repitiendo sus nombres sin parar.

Además, estaba ese tío que lo miraba como el lobo feroz, y la tía menor, que siempre llevaba puesta una sonrisa tan falsa como una máscara.

A Andrés no le gustaba la familia Soler.

—No quiero ir.

El corazón de Clara se hundió un poco. Volteó a ver a la niña.

—Silvia, mi amor, ¿tú sí quieres acompañar a mamá?

La pequeña no dejaba de mirar a su hermano. La indecisión estaba escrita en toda su carita; quería ir, pero a la vez no.

Clara le tomó la manita y la balanceó con suavidad.

—Ándale, ve conmigo... Mamá se va a sentir muy solita. Además, la abuela siempre pregunta por ti, y también por Andrés...

Luego, Clara se giró y le sacudió el bracito a su hijo.

—Mira, Silvia sí tiene muchas ganas de ir. Tú eres el hermano mayor, el hombrecito de la casa. Tienes que proteger a mamá y a tu hermanita, ¿no crees?

Silvia se apresuró a abrazar a su hermano, sacudiéndolo con entusiasmo.

—¡Sí, Andrés, vamos, vamos!

—Está bien...

El pequeño Andrés finalmente cedió.

Silvia dio un saltito de alegría y lo abrazó más fuerte.

—¡Eres el mejor, Andrés!

Ambos se tomaron de la mano y se alejaron corriendo hacia la zona de juegos, ágiles como dos monitos.

Clara se puso de pie, topándose de frente con la mirada risueña de Vicente.

—¿No me vas a preguntar a mí?

No hubo respuesta verbal.

Solo otra mirada fulminante.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: LA VILLANA QUE HUYÓ DE SU FINAL