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LECCIONES DE MEDIANOCHE CON EL CEO romance Capítulo 82

Capítulo 82: Aunque sea para castigarme.

—Daisy… por favor… llama a Daisy…

Sofía soltó el rodillo de madera, el arma improvisada ya no tenía sentido; porque el hombre frente a ella no era el CEO implacable que conocía, sino una versión rota y despojada de sí misma. Retrocedió un paso, con el corazón martilleándole las costillas y la mano aún aferrada al pomo de la puerta, incapaz de articular palabra ante la imagen de un Cassian vencido por la lluvia.

De repente se escucharon pasos ligeros desde atrás.

—Sofía, ¿quién es? ¿Es el de la piz...?

La voz de Daisy se extinguió en el aire. Se detuvo con la frase a medio terminar muriendo en sus labios y en segundos el tiempo pareció espesarse, volviéndose denso y difícil de respirar.

Se quedó petrificada, solo observando la silueta de Cassian: el agua goteando de su abrigo caro, el temblor casi imperceptible de sus hombros y esa mirada que, por primera vez, no pedía permiso, sino clemencia.

Pero… Él no se movió y ella no se acercó.

Solo hubo un silencio que no fue de paz, sino de guerra fría; una tensión eléctrica que vibraba entre ambos, cargada de cada palabra hiriente que se habían gritado y de cada beso que no habían podido olvidar. El rencor que los mantenía separados luchaba violentamente contra el amor que los anclaba al suelo en ese preciso instante. Daisy apretó los puños a los costados, debatiéndose entre cerrar la puerta de un portazo o romperse en llanto allí mismo.

Mientras que Cassian solo pudo sostenerle la mirada, suplicante.

Entonces Sofía, fiel a sí misma y a la amistad que de su amiga, actuó.

—¡Fuera de aquí! ¡Nadie te invitó! —gritó, interponiéndose ahora con el rodillo en alto, pero Cassian ni siquiera la miró.

Sus ojos llenos de desesperación, seguían en Daisy.

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