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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 215

Unos días después, justo antes de Fin de Año.

Esa noche, AlfaDesarrollo comenzaba sus vacaciones por las fiestas.

Ivana notó que sus náuseas matutinas habían empeorado en los últimos dos días y decidió contactar a la Dra. Camila.

La doctora le aseguró que era completamente normal en su mes de gestación y le pidió que, pasando las fiestas, fuera a hacerse unos análisis para revisar que todos sus niveles estuvieran en orden.

Si todo salía bien, podrían proceder con la interrupción del embarazo sin complicaciones.

Al terminar su turno, Ivana salió del edificio de la empresa.

Estaba enviándole un mensaje a su madre cuando casi choca con alguien que se interpuso en su camino.

Al levantar la vista, reconoció al hombre de inmediato: era el representante médico de SaludLab.

—¿Tú otra vez? —suspiró con fastidio.

Draco sonrió con evidente hipocresía. —Señora Zavala, lamento muchísimo la interrupción. Como ya casi es Fin de Año, le traje este hermoso juego de joyas de esmeralda. ¡Le quedará perfecto para la cena de celebración!

Ivana soltó un suspiro de resignación. —Señor, la última vez fui muy clara con usted. ¡No puedo interferir en los asuntos de trabajo de Nelson!

Draco hizo una pequeña reverencia a modo de disculpa. —Sé que estoy siendo inoportuno, pero llevo meses preparando este proyecto. ¿No podría darme la oportunidad de reunirme con el señor Zavala? ¡Solo quiero convencerlo de que apruebe nuestros analgésicos!

Ivana, en el fondo, sentía un poco de empatía. Sabía lo duro que era trabajar bajo presión, especialmente en plenas fiestas.

¡Pero ella también tenía sus límites!

—Nelson y yo estamos a punto de divorciarnos, así que buscarme no le servirá de nada. ¡Por favor, no vuelva a buscarme!

Draco se quedó paralizado, sin saber qué decir.

Ivana, con el rostro tenso, se alejó a toda prisa, aliviada de que el hombre no intentara seguirla.

Miró por encima del hombro para asegurarse y por fin soltó un suspiro, bajando la mirada para seguir escribiéndole a su madre.

Pero antes de enviar el mensaje, casi se estrella contra otra persona. Dio un respingo del susto.

¿Qué le pasaba al mundo hoy? ¿Acaso no iban a dejarla en paz?

Nelson estaba allí, con una mano en el bolsillo del pantalón. La miró a ella y luego echó un vistazo en dirección a Draco, comprendiendo la situación al instante. —Si ese tipo vuelve a buscarte, simplemente ignóralo.

Ivana lo miró a los ojos. —¿Y tú a qué viniste?

Nelson sintió cómo la irritación le subía por el pecho; últimamente, a ella le bastaba una sola frase para sacarlo de sus casillas.

Sin decir una palabra más, la tomó del brazo, la hizo subir a su auto y condujo hasta el séptimo piso de un centro comercial exclusivo.

—¿Llevas un par de días trabajando y ya te crees con dinero?

—Eso no es asunto tuyo. Me mantuviste durante cuatro años, lo sé. Pero ahora que mi salud ha mejorado y tengo trabajo, soy perfectamente capaz de mantenerme sola. De lo contrario, tendré que soportar toda la vida que me desprecien por ser una simple ama de casa.

Nelson le había echado en cara más de una vez que ella comía de él, vestía de él y vivía en su casa. Técnicamente, no mentía.

Por eso, esa misma noche, Ivana había hecho sus maletas y se había mudado a un departamento alquilado.

Por supuesto, no volvió a tocar ni una sola de las prendas que él le había comprado y que seguían en el inmenso vestidor de la mansión.

Ahora se trataba solo de un vestido para la fiesta de Fin de Año; no iba a rebajarse a pedirle dinero.

La empresa le había dado su bono de fin de año, así que podía permitírselo.

Nelson abrió la boca para decir algo, pero se quedó mudo.

Ivana fue primero a la caja a pagar y luego le indicó su talla a la empleada antes de entrar al probador.

Al tocar la tela, notó de inmediato la calidad excepcional; era una mezcla de cachemira sumamente suave al tacto.

Cuando Ivana salió del probador, la empleada no pudo evitar soltar una exclamación de asombro.

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