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Llegas tarde: el divorcio ya está firmado romance Capítulo 66

Marino se quedó de pie en su sitio, mientras observaba a Ivana, que se movía lentamente entre los reservados con una bandeja en las manos. Una sonrisa socarrona se dibujó en sus labios, cargada de malicia.

Había escuchado algunos rumores sobre lo que pasó anoche en ese reservado.

En realidad, desde que Ivana llegó, le había echado el ojo. Sería mentira decir que no se le antojaba una mujer tan hermosa.

Pero como ella siempre se había comportado de manera decente, pensó que no sería presa fácil.

Ahora veía que su supuesta decencia no era más que una fachada para venderse al mejor postor.

Desde la última vez, sintió que había algo raro entre ellos, una especie de coqueteo. Quizás se habían enredado en ese momento.

«¿Qué clase de mujer no ha visto Nelson en su vida? Para poder enredarse con alguien como él, Ivana debía ser una experta en la cama».

¡Mira esa cinturita! ¡Y esas piernas largas y delgadas que se adivinaban bajo el vestido!

Ese cuerpo… esa cintura. Aquel primer día, con solo tocarla, se le quedó la sensación pegada como vicio.

Marino sintió que se le secaba la garganta y se aflojó un poco la corbata.

¡Tarde o temprano tenía que probar a esa diablita!

***

En una de las zonas más exclusivas de la ciudad, detrás de bardas altas y cámaras discretas, se levantaba una casona vieja de las de “dinero de antes”. Hasta el árbol del patio, junto a la fuente, parecía llevar ahí toda la vida.

Sin embargo, en agudo contraste con la tranquilidad del jardín, el ambiente en el salón principal estaba cargado de tensión.

Daniela miró las fotos en su celular y, furiosa, estrelló la taza de té contra el suelo.

En las fotos, se veía a Ivana, vestida con un elegante vestido largo, riendo y sirviéndole vino a otro hombre.

—En lugar de quedarse tranquila en casa, ¡tiene el descaro de salir a hacer el ridículo! ¿Qué demonios pretende?

Daniela solo tenía a ese nieto, y tantas jóvenes de buena familia hacían fila para entrar a la familia Zavala, pero al final, Nelson se había casado con una mujer así.

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