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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1076

—¿Qué? Estela, ¿fuiste a levantarla y te hizo caras? —Regina reaccionó de inmediato como si hubiera escuchado algo inaudito.

Al ver la reacción exagerada de Regina, Estela se indignó aún más:

—¡Pues sí! ¿Qué horas son estas? ¿Y todavía no se levanta? ¿De verdad cree que por haber ganado el primer lugar en el concurso académico ya es la gran cosa?

Regina negó con la cabeza y comentó con aire de suficiencia:

—Exacto, se aprovecha de que es la discípula personal del director Ocampo. Si no hubiera sido porque solo participaban los de primer año, y si tú y Basilio hubieran ido, ¡el primer lugar no se lo llevaba ella ni de chiste!

Basilio, que no había dicho nada, sintió que las orejas se le ponían rojas al escuchar su nombre.

—Sigue siendo demasiado soberbia —añadió él—. Pero si no va, ¿qué tal si nos baja el promedio general?

Habían escuchado que en la competencia no solo contaba el puntaje individual, sino también el desempeño del equipo.

Por eso Estela estaba tan molesta. Bufó:

—Como sea, ya le dije que no sea un lastre para nosotros. Ahorita vamos a decirle al profesor Chávez que Almendra dice que no necesita capacitación.

Regina sintió una satisfacción instantánea al ver que todos detestaban a Almendra tanto como ella.

Dios sabía lo que sintió al ver que todos en el foro de la universidad votaban por Almendra.

¡Su brillo había sido totalmente opacado por ella!

Casi se muere del coraje. Menos mal que esta vez su abuelo movió sus influencias, porque si Almendra hubiera ido a la competencia internacional y ella no, ¡habría sido el hazmerreír de todos!

Ya verían. En esta Competencia Médica Internacional, iba a aplastar a Almendra sin piedad.

—Bien, vamos a buscar primero al profesor Chávez.

El profesor Chávez no solo daba clases en la universidad, sino que también era cirujano en el hospital adjunto, un médico de renombre.

Hoy tenía una cirugía cardíaca y les iba a permitir observar para aprender; todos consideraban que era una oportunidad única.

¿Quién iba a pensar que Almendra se quedaría durmiendo en el dormitorio?

¿Y todavía tenía el descaro de decir que no necesitaba aprender?

¡Ja! ¡Qué arrogancia tan tremenda!

El profesor Chávez escuchó el relato de los tres, guardó silencio un momento y dijo:

Capítulo 1076 1

Capítulo 1076 2

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