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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1096

Al escuchar las palabras de Dante, Luis se quedó sin palabras.

Miró a Almendra con cierto resentimiento, como si dijera: «Prima, ¿por qué tienes que ser tan perfecta? Yo soy un inútil, aunque me mate trabajando nunca te voy a alcanzar».

Pero Betina no pensaba lo mismo.

Ella no consideraba que fuera menos que Almendra; ¡simplemente Almendra sabía fingir mejor!

Sin embargo, que Dante dijera eso frente a todos la dejaba muy mal parada. Estaba que echaba humo del coraje.

Los demás no conocían la historia completa, pero Marisol sí había escuchado de boca de Dante los detalles de la investigación. Almendra era Inspectora Especial.

Honestamente, eso la había dejado en shock.

Efectivamente, algunas personas nacen con un don que otros no alcanzarían ni en cien vidas. Antes no le parecía que su hijo fuera tan malo, pero comparado con ella, la verdad es que daba pena.

—Sí, nuestra Alme es realmente excepcional —dijo Marisol. Luego miró a su hijo, que no daba una, y se dirigió a Almendra con tono suplicante—: Alme, tu tío y yo planeamos que Luis entre al gobierno. Si no, se la pasa todo el día con esos juniors viciosos, ¿cuándo va a madurar?

»De ahora en adelante, que aprenda de ti. Oriéntalo un poco, a ver si logra quedarse con la plaza a la primera.

La familia Tapia ya estaba decidida: Luis sería funcionario público.

Desde que se graduó, la familia quería que buscara un puesto seguro, pero él salía con que no le interesaba, que no era lo suyo y mil excusas más.

Pero esta vez, el susto que se llevaron Dante y Marisol fue tal que estaban decididos a que Luis lo intentara, quisiera o no.

Aunque la carrera de un hijo debería basarse en sus intereses, los intereses de Luis eran la fiesta y la adrenalina, y eso no podía ser.

El que no se pule, no brilla. Al menos tenía que intentarlo una vez; si de plano no funcionaba, ya lo dejarían en paz.

Al escuchar a Marisol, Simón y los demás solo sonrieron sin decir nada.

Almendra asintió levemente.

—Siempre y cuando él quiera aprender.

—¡Quiere! ¡Claro que quiere! —Marisol, al ver que Almendra aceptaba, sonrió de oreja a oreja.

Con Almendra como tutora, ¡su hijo desbalagado seguro lo lograba!

Capítulo 1096 1

Capítulo 1096 2

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