Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1113

«¿Y ustedes? Dicen que la quieren como a una hija, ¿pero cómo la están tratando?»

Frida sintió un conflicto interno terrible.

Por un lado, estaba completamente decepcionada del comportamiento de Betina; por el otro, era la niña que había mimado desde bebé. ¿Cómo podría tener el corazón para echarla a la calle?

Simón fruncía el ceño en silencio, claramente luchando con la misma decisión difícil.

—¡Papá, mamá, denme otra oportunidad! Les juro que me llevaré bien con mi hermana. Nadie volverá a usarme —suplicó Betina, aferrándose al brazo de su madre con desesperación y llanto incontrolable.

Después de un largo rato, Frida soltó un suspiro profundo.

—Levántate. Hablaremos en casa.

Betina pensó que Frida la había perdonado y que ya no la expulsarían de la familia. Llorando de alivio, dijo:

—Gracias, mamá. Voy a cambiar, lo prometo. ¡Cumpliré mi palabra!

Cuando regresaron a la residencia Reyes, ya casi amanecía.

Simón y Frida parecían haber envejecido varios años en una sola noche; el agotamiento mental era evidente. Almendra, que tampoco había pegado el ojo, tenía la mirada cansada.

Betina, con los ojos hinchados y rojos, sentía la euforia de haber sobrevivido al desastre. Caminaba con pasos débiles pero con un toque de alegría, creyendo que la tormenta había pasado y que la casa Reyes seguiría siendo su refugio.

Sin embargo, para su sorpresa, Frida se sentó en el sofá con calma, levantó la vista hacia ella y, con una voz ronca pero con una firmeza inédita, dijo:

—Betina, haz tus maletas. Te vas de la casa.

Aquella frase cayó como un mazo, destrozando todas las ilusiones de Betina.

La sonrisa se le congeló en el rostro y sus ojos se llenaron de incredulidad.

—Mamá, ¿qué dices? ¿No me habías perdonado ya?

Las piernas de Betina flaquearon y se derrumbó en el suelo, rompiendo a llorar de nuevo.

—Mamá, de verdad entendí. Te juro que no volverá a pasar. Por favor, dame otra oportunidad, no me corras.

Simón también suspiró con pesadez.

—Betina, tu madre tiene razón. En la familia Reyes siempre hemos valorado la integridad. Esperamos que realmente reconozcas tus errores y te reformes.

Betina hizo oídos sordos y siguió llorando, tratando de ablandarles el corazón con sus lágrimas.

—¡No! Papá, mamá, no me echen. ¿Acaso olvidaron que también soy su hija querida?

Frida apartó la mirada, con los ojos húmedos, pero mantuvo la firmeza en su voz:

—Te daré una fortuna para asegurar que no te falte nada en la vida, pero debes irte de la casa Reyes. Necesitas un nuevo entorno para reflexionar sobre tus acciones.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada