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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1142

Tras decir aquello, Arturo se dio la media vuelta y caminó hacia su coche. El rugido del motor rompió el silencio de la noche y el vehículo desapareció rápidamente de la vista de Isidora.

Ella se quedó ahí, plantada en la acera. El viento nocturno hacía susurrar las hojas de los árboles, pero no lograba apagar el zumbido que resonaba en sus oídos.

La luz de la luna alargaba su sombra solitaria. En ese momento, su rostro, perfectamente maquillado, se contorsionó en una mueca de rabia; su orgullo habitual se había esfumado, dejando solo resentimiento.

De repente, sacó su celular, buscó la foto que le había tomado a escondidas a Almendra en el restaurante y, con una mirada llena de malicia, la envió.

***

A la mañana siguiente, Almendra dormía profundamente cuando unos golpes en la puerta la despertaron.

—¿Alme? ¡Alme!

Era la voz de Frida, y sonaba bastante alterada.

Almendra, sin saber qué pasaba, se sentó en la cama con esfuerzo, se frotó las sienes y fue a abrir.

—Mamá, ¿qué pasa?

Frida, visiblemente angustiada, le puso el celular frente a la cara.

—Alme, mira esto. ¡Alguien se atrevió a inventar chismes sobre ti! Tu papá ya mandó gente a investigar.

Almendra enfocó la vista y un titular sensacionalista la golpeó de lleno: «LA ALUMNA DE EXCELENCIA EN CITA NOCTURNA CON HOMBRE MISTERIOSO».

Frunció el ceño y deslizó el dedo por la pantalla.

La foto la mostraba a ella comiendo con la cabeza baja. El ángulo era muy tramposo: su rostro se veía claramente, pero de su acompañante solo se distinguía una silueta blanca y borrosa.

Más abajo, la sección de comentarios era un campo de guerra. Las opiniones tóxicas brotaban como agua de alcantarilla.

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