Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1187

Por un momento, todos voltearon a ver a Almendra.

Frida dijo: —Alme, ven con nosotros esta noche.

Frida ya no quería ocultar la identidad de Almendra; quería que todo el mundo supiera que ella era su verdadera hija biológica.

Simón la secundó: —Sí, Alme, vamos todos juntos. Si alguien pregunta, les diremos la verdad.

Almendra lanzó una mirada hacia Betina y vio que la chica la observaba con nerviosismo, apretando las manos en puños, aterrorizada de que Almendra asintiera.

Justo cuando Betina sentía que el corazón se le iba a salir del pecho, Almendra cambió el rumbo de la conversación: —No, iré con unos amigos.

Frida y Simón mostraron una cara de decepción.

Cristian sabía que Almendra tenía asuntos que atender, así que mantener su identidad en bajo perfil por ahora era más beneficioso.

—Está bien, Alme. Nos vemos en el banquete.

Almendra asintió: —Sale.

El corazón de Betina, que había sido una montaña rusa, finalmente volvió a su lugar con un golpe seco.

¡Esa maldita de Almendra la había asustado a propósito!

Que no crea que no se dio cuenta.

***

Hotel Real y Noble, iluminado con todo el lujo posible.

Frente a la entrada principal, el desfile de ropa de marca y gente importante era un espectáculo.

Eva llevaba rato esperando en la puerta y, al ver a Almendra, agitó la mano rápidamente: —¡Alme!

Almendra se sorprendió al no ver a Israel junto a Eva y preguntó: —¿Y tu sombra?

Eva hizo un gesto de fastidio: —No dejé que viniera, es un latoso.

Y además, con tantas familias importantes esta noche, no quería que la gente pensara que ella e Israel traían onda.

Además, ella realmente solo veía a Israel como un «bro», ¿ok?

Ambas entraron juntas al hotel.

—¡Órale! ¿Ese no es Arturo?

—¡No mames! ¡Ya me acordé! ¿Esa no es Almendra, la del puntaje perfecto que traía chismes con Arturo en redes hace unos días?

—¡Sí es ella! Quién diría que con una buena arreglada cambia tanto.

—Lástima que, aunque esté guapa, su familia no es nadie. No está a mi nivel.

—Exacto. Para pasar el rato está bien, pero para casarse, ni de chiste.

A los ojos de estos mirreyes, solo las que eran guapas y de buena cuna merecían ser sus esposas.

Las que solo eran bonitas pero sin dinero, servían para divertirse un rato y ya.

Si ellos pensaban así, las señoritas de alta sociedad pensaban lo mismo, por supuesto.

Sobre todo al ver que Arturo se acercaba proactivamente a saludar a Almendra. ¡Todas se morían de la envidia y querían ir a desgreñarla ahí mismo!

—La señorita Páez regresó del extranjero especialmente para el cumpleaños de don Manolo, y el joven Zúñiga no solo no la atiende bien, sino que se va a saludar a esa muerta de hambre. ¡Qué poca!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada