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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1194

Almendra mantuvo una expresión serena: —¿No es la hija del señor Quintero, de Las Palmeras? ¿Y eso qué? En Nueva Córdoba ella no es la única hija de un alcalde. ¿Qué tiene de especial?

—¡Tú! —La señora Quintero no esperaba encontrarse con alguien que no les tuviera miedo.

Inés tampoco se imaginaba que la boca de Almendra fuera aún más venenosa que la de Eva, que acababa de insultarla.

—¡Qué muchachita tan respondona! ¿De qué familia eres?

¡Qué insolencia!

Almendra alzó una ceja: —¿Por qué tendría que decírselo? Si puede, averígüelo usted misma.

Inés rabeaba de coraje: —¡Lorenzo es mi hombre! ¡Aléjate de él!

Almendra reviró: —¿Él ha admitido que tú eres su mujer?

Lorenzo guardó silencio.

Inés estaba a punto de llorar otra vez, jalando el brazo de su madre: —¡Mamá! ¡Ponla en su lugar! ¡Haz algo!

La señora Quintero, sin embargo, miró directamente a Lorenzo.

—Lorenzo, ya es el colmo que no quieras responder por mi hija, ¿pero además vas a permitir que la humillen así?

La señora ya se comportaba con la autoridad de una suegra.

Lorenzo respondió con resignación: —Señora Quintero, ya expliqué lo que pasó. Fue un malentendido.

Pero la señora no escuchaba: —¡No me importa si fue un malentendido o no! ¡El hecho es que viste a mi hija! Ella es la única joya de la familia Quintero, ¿acaso crees que no es suficiente para ti?

Eva soltó un bufido: —Claramente fue su hija la que usó trucos baratos para ofrecérsele, y usted lo hace sonar tan digno. ¡De tal palo, tal astilla!

Esta vez, la señora Quintero casi se desmaya del coraje.

—Tú... ¿tú de qué familia eres?

—Esta señorita es Eva Corral y a mucha honra.

La señora Quintero pensó un momento y recordó quién era Eva. Su rostro se llenó de desprecio: —Ja, solo una familia de comerciantes. ¿Y te atreves a ladrarnos a nosotras?

Capítulo 1194 1

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