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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 1265

Fabián, al escuchar esto, descartó esa posibilidad de inmediato.

—No pasará eso, Alme. Encontraremos el antídoto, te lo aseguro…

Incluso si el proceso fuera largo, él estaría a su lado todo el tiempo. Él sería sus ojos.

Justo después de cenar, Fabián recibió noticias del extranjero. No habían encontrado a Gilberto en el laboratorio. Gilberto había desaparecido repentinamente.

Almendra se mostró preocupada:

—Temo que le haya pasado algo malo.

Fabián la tranquilizó:

—Seguiré enviando gente a buscarlo. Quizás simplemente se fue a otro lugar para realizar algún experimento importante. ¿No son así los científicos? En cuanto tienen un proyecto grande, desaparecen del mapa por un tiempo.

Almendra asintió levemente; no podía descartar esa posibilidad.

Por la noche, cuando todo estaba en silencio, un auto se acercó sigilosamente.

Simón y Frida se pegaron a la puerta de la habitación del abuelo Yago para escuchar un momento. Al no oír ningún movimiento adentro, se sintieron tranquilos.

Almendra había dicho que esa noche le inyectaría el fármaco al abuelo. Durante la cena, Frida ya le había puesto algo a la sopa del anciano a escondidas. No sabían si era porque el abuelo estaba de buen humor o simplemente tenía buen apetito, pero se tomó dos tazones grandes, así que ahora dormía como un tronco.

Arturo llegó con la inyección. Ya se había enterado de lo que le pasó a los ojos de Almendra. Además de la conmoción, estaba furioso. Almendra era una de las mejores investigadoras de Nueva Córdoba; ahora que tenía problemas de vista, muchos proyectos se quedarían estancados. ¡Esa gente era despreciable!

Almendra no bajó; fue Fabián quien recibió a Arturo. Ambos entraron juntos a la habitación del abuelo, seguidos por Simón y Frida.

El anciano dormía profundamente, lo que permitió a Arturo inyectarle el fármaco sin contratiempos.

Simón y Frida soltaron el aire que habían estado conteniendo. Por fin podían sentir un poco de alivio. Durante este tiempo, habían andado con pies de plomo todos los días, aterrorizados de que el clon notara alguna irregularidad o de que hiciera algún desastre en la casa. Pero ahora, el control volvía a estar en sus manos.

Al día siguiente, Eva Corral se presentó en la casa. Había pedido el día libre en el trabajo en cuanto supo que Almendra había regresado. Lo que nunca imaginó fue encontrarla ciega.

Al verla, se le partió el corazón y rompió a llorar ahí mismo.

Capítulo 1265 1

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