Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 264

Frida no sabía nada de lo que había ocurrido esa tarde. Le había enviado mensajes a su adorada hija, pero como no había respondido, supuso que estaba ocupada y no quiso molestarla más.

Al oír esto, Almendra se sorprendió.

—¿Gilberto regresó?

—Sí, vino de improviso para verte a ti y a tu abuelo.

Almendra lo pensó un momento y dijo:

—Claro, pero es posible que tarde como una hora en llegar. Si quieren, empiecen a cenar ustedes, no me esperen.

Tenía que pasar por la estación de policía.

—No te preocupes —dijo Frida de inmediato—. Ocúpate de tus asuntos. Gilberto de todos modos tiene que pasar por el hospital para visitar a tu abuelo antes de venir a casa.

—De acuerdo, entonces nos vemos en un rato.

Cuando colgó, Fabián se acercó a ella, mirándola con ternura.

—¿Estás cansada?

Almendra sonrió.

—Estoy bien.

Para ella, la cirugía no había sido especialmente larga, aunque sí mentalmente agotadora.

—Hoy pasó algo tan grave, ¿por qué no me dijiste nada? —dijo Fabián, molesto.

Si no hubiera sido por el mensaje que le envió Lorenzo, él ni se habría enterado de que la habían llevado a la estación de policía y que, además, se había arriesgado enfrentándose a esa gente allí.

¿Acaso no se daba cuenta de lo peligroso que había sido eso?

—No te preocupes, sé lo que hago —respondió Almendra con una leve sonrisa.

—¿Ir sola al Sector 5 a hackear el sistema de la policía y luego unirte a la captura de los sospechosos es saber lo que haces? ¿No tienes idea de lo preocupado que estaba?

Fabián realmente pensaba que Almendra era demasiado audaz, se atrevía a hacer cualquier cosa.

Siendo así, mejor no decía nada.

—¿Vas a la estación de policía ahora?

Era la primera vez que Fabián veía a una chica tan inteligente y capaz.

—¿Por qué no te vas a casa? Yo iré a la estación y luego me iré a la mía.

No podría cenar con Fabián esa noche; tenía que ir a casa a cenar con Gilberto y sus padres.

Fabián sintió una punzada de decepción. Había pensado que la pequeña lo invitaría a ir con ella a cenar. Al parecer, se había hecho ilusiones.

—No te preocupes, te acompaño a la estación y luego me voy.

Como Fabián insistió, Almendra decidió no discutir.

Almendra había pasado toda la tarde en el quirófano y no sabía que, debido a sus acciones de ese día, La Concordia se había puesto de cabeza.

Por supuesto, como la policía había bloqueado la información, el público aún no sabía que el Sector 5, que aparentaba ser una estación de policía, era en realidad una cueva de lobos. Los ciudadanos comunes que no se metían con el Sector 5 o con la gente que ellos protegían estaban a salvo, pero si lo hacían, en el mejor de los casos se aguantaban el coraje, y en el peor, podían quedarse encerrados en la estación para siempre.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada