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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 278

Betina estaba más que halagada; de hecho, miró a Fabián con incredulidad.

¿Había escuchado bien?

¿Fabián se estaba dirigiendo a ella por iniciativa propia?

—Fabián, ¿necesitas algo? —preguntó Betina, volviéndose tímida de repente, con una voz tan suave que parecía que podía derretirse.

La voz de Fabián era fría y distante:

—Escuché que tus padres biológicos son de la familia Borrero de El Crisol, ¿no piensas ir a verlos?

Betina jamás se imaginó que Fabián le diría algo así.

Su rostro palideció al instante y se quedó tan rígida que no supo qué decir.

La razón de Fabián para decir esto era simple. Betina había estado insinuando, directa e indirectamente, que Almendra venía del campo. ¿Pero no se había puesto a pensar que la persona que realmente debería estar viviendo en el campo era ella?

Vivió en la familia Reyes durante dieciocho años, rodeada de lujos, criada como una princesa. ¿Alguna vez se detuvo a pensar que la vida que ella tenía era la que le correspondía a Almendra?

Entonces, ¿con qué derecho despreciaba a Almendra por venir del campo?

¿No debería estar agradecida de que Almendra no la hubiera mandado de vuelta al rancho y, en cambio, le permitiera seguir disfrutando de la riqueza y el estatus en la familia Reyes?

El ambiente se tornó incómodo al instante.

Betina no quería que todos pensaran que era una mujer superficial y materialista que repudiaba a sus padres biológicos por dinero, así que, después de un momento de rigidez, se apresuró a explicar:

—Fabián, yo… planeaba ir a verlos en cuanto mi abuelo se recuperara por completo y saliera del hospital.

Simón también intervino:

—Así es, Betina. Aunque no queremos que te vayas a vivir con la familia Borrero, al final son tus padres biológicos. Cuando tengas tiempo, llévales algunos regalos y ve a visitarlos.

Después de todo, el examen de admisión era un asunto importante, ¡y estaba segura de que su calificación sería mucho mejor que la de Almendra!

¡Por fin podría aplastar a Almendra en algo! Solo de pensarlo, se sentía feliz.

Simón y Frida habían estado tan ocupados en el hospital los últimos dos días que se habían olvidado por completo de algo tan importante. Al oír a Betina mencionarlo, preguntaron de inmediato:

—Betina, ¿y qué calificación sacaste?

En realidad, las calificaciones de Betina no eran tan buenas en comparación con las de sus hermanos, pero si se comparaban con las de su escuela, era una de las mejores estudiantes de la clase de excelencia.

El problema era que la inteligencia de los hermanos Reyes era simplemente fuera de serie, no se podía comparar con la de una persona común.

Betina sonrió con suficiencia y enderezó la espalda aún más.

—Papá, mamá, mi calificación aún no ha salido, pero siempre se dice que mientras más tarde se anuncian los resultados, mejores son. Además, estoy segura de que puedo entrar a la Universidad La Concordia o a la Universidad Central de Valparaíso.

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