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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 288

Al escuchar a Betina, Simón soltó una carcajada. Pensó que la noche anterior se habían preocupado de más; a Betina no le interesaba Fabián para nada.

Frida también sintió un gran alivio al oírla. Al parecer, solo había sido su imaginación.

—Betina, hay un dicho que dice que las hijas crecen y deben hacer su propia vida. Tu papá, tu abuelo y yo nos aseguraremos de encontrarte una buena familia que te trate bien. Esperamos que puedas vivir una vida plena y feliz.

Al oír las palabras de Frida, Betina casi explota de rabia.

«¿Qué quiere decir con eso?»

«¿Le está dando vueltas al asunto para terminar echándome de la casa?»

«¿Acaso no quiere que viva aquí?»

—¡Mamá, apenas tengo dieciocho años! ¡No me quiero casar! —dijo Betina, abrazando el brazo de Frida y haciéndose la consentida otra vez.

Frida no tuvo más remedio que ceder.

—Está bien, está bien. Como tú quieras, lo que tú digas.

En ese momento, Almendra bajaba por las escaleras.

Al verla, Betina abrazó el brazo de Frida con más fuerza y saludó a Almendra con una sonrisa radiante.

—Hermana, ¿ya te levantaste? Te estábamos esperando para desayunar.

El mensaje oculto era claro: «Mira, te levantaste más tarde que todos y nos hiciste esperar».

Frida intervino de inmediato.

—No te preocupes, Alme. Has estado muy cansada últimamente, de verdad necesitas descansar. Si no fuera porque Gilberto se va esta tarde y queríamos desayunar todos juntos, no habría tenido el corazón para pedir que te despertaran.

Simón también miró a Almendra con preocupación.

—Alme, si estás muy cansada, deja el trabajo a un lado y descansa un par de días, no pasa nada. Para nosotros, tu salud es lo más importante.

—Lo sé, papá, mamá. En cuanto pase esta racha de trabajo, todo volverá a la normalidad.

—Tienes los ojos rojos, ¿te desvelaste anoche? —preguntó Gilberto, mirando a Almendra con una mezcla de preocupación e impotencia.

—Lo sé, Gilberto. De verdad estoy bien. Desayunemos.

—De acuerdo. Después de desayunar, ¿tienes tiempo de acompañarnos al hospital? Anoche fui a ver al abuelo, pero justo estaba dormido.

Al oír esto, Betina no pudo evitar meter su cuchara.

—Gilberto, mi hermana está muy ocupada. Desde la operación del abuelo, no ha tenido tiempo de ir al hospital.

El mensaje indirecto era que Almendra no se preocupaba por su abuelo y era una nieta desconsiderada por no haberlo visitado en los últimos días.

—Betina, tu hermana de verdad ha estado ocupada. Pero fue ella quien realizó la operación del abuelo. Y cuando el abuelo se atragantó y se le reabrió la herida, también fue tu hermana quien guio al doctor Tobías por videollamada para que hiciera la cirugía —explicó Frida.

Sin embargo, para Betina, sonó como si Frida estuviera defendiendo y justificando a Almendra.

Gilberto se había enterado de eso en el hospital el día anterior, y ahora miraba a Betina.

—Betina, el abuelo ya es mayor y tú no sabes de medicina. En el futuro, por favor, no dejes que coma cualquier cosa. Hay que tener mucho cuidado con su dieta. El cuerpo del abuelo ya no aguanta más sustos.

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