—¡Lárgate de los comentarios de la doctora Alma, troll!
—¿Vienes a buscar pleito, hater? ¡No te vamos a hacer caso, así que vete por donde viniste!
—¡Fuera, hater! ¡No vengas a ensuciar el perfil de nuestra doctora Alma!
Fabián entrecerró los ojos y le respondió directamente al [Sr. Andrés]: [Mocoso, me parece que se te fundió un fusible. Deberías ir al psiquiatra.]
Los demás usuarios aplaudieron la respuesta de Fabián. En tres minutos, su comentario superó los mil «me gusta».
El tal Sr. Andrés, probablemente al ver que Fabián era un novato —sin foto de perfil, sin biografía, todo en blanco—, le respondió el insulto: [¡Yo podría ser tu abuelo, imbécil!]
La mirada de Fabián se endureció aún más. [Nieto, se te cayó la boca al suelo. Arrodíllate, pide perdón y luego la recoges.]
El Sr. Andrés, furioso, contraatacó: [¡No son más que una bola de fans descerebrados!]
Fabián: [Y tú no eres más que un desperdicio que salió del inodoro. Ni siquiera mereces ser mi nieto. Vuelve a la fosa séptica, que es tu lugar.]
Los usuarios celebraron la contundencia de Fabián, llenándolo de «me gusta» y uniéndose a él en el ataque. En un instante, su comentario superó los diez mil «me gusta».
Mientras Fabián estaba en plena batalla contra el hater, recibió un mensaje de WhatsApp.
Mauricio: [Hermano, el abuelo nos agarró a Lorenzo y a mí y ya vamos en camino a la casa de los Reyes. ¡Vamos a ir al dichoso encuentro en tu lugar! ¡Snif, snif! ¡Más te vale que nos compenses!]
Fabián: [¿Y a mí qué me importa que el abuelo les busque esposa? ¡Si quieren una compensación, pídansela a él!]
Mauricio: [No te hagas el loco, hermano. La señorita Almendra Reyes es tu prometida, ¿qué tenemos que ver nosotros? ¡No creas que por estar en el hospital te vas a librar! ¡Ajá!]
Fabián no se molestó en seguir discutiendo con Mauricio. Tenía claro que no se casaría con esa tal Almendra Reyes. Ya que sus dos hermanos iban para allá, que ella escogiera a uno de los dos. Seguro alguno le gustaría.
Cerró WhatsApp y volvió a la carga contra el hater.
Su último comentario era una amenaza en toda regla: [Veo que tu IP es de La Concordia. Tienes un día para desaparecer de la ciudad. No vengas a contaminar el aire. No me obligues a tomar cartas en el asunto.]
Menuda forma de ganar popularidad.
Almendra se quedó pensativa.
Miró el perfil en blanco, con el único dato del nombre de usuario: «Fabián». Tras un momento, escribió una nueva respuesta en los comentarios: [Gracias a todos por defender a la doctora Alma. Nos vemos esta noche a las diez en el live.]
Al instante, los fans estallaron de emoción. Las respuestas no se hicieron esperar: [¡Esta noche a las diez, no nos lo perdemos!]
Fabián, al ver que Almendra por fin había aparecido, le envió un mensaje directo, con un tono sumiso y halagador que nunca antes había usado: [Almendra, ¿podemos vernos?]

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada