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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 373

Por lo visto, había llegado bastante gente.

Fabián entrecerró los ojos.

—Trajeron una buena cantidad de armamento militar.

La mirada de Almendra se volvió gélida al instante.

—Están buscando la muerte.

—¡Qué bueno que vinieron! ¡El problema sería que no lo hicieran! —Una sonrisa cruel se dibujó también en los labios de Fabián.

Su chica se había arriesgado para tratar a la anciana de su clan, y en lugar de estar agradecidos, ¿le pagaban con una traición?

¿Los Serpientes?

Je.

Si tanto querían morir, ¡entonces que desaparecieran para siempre!

***

Cayó la noche y la base de Los Serpientes estaba completamente iluminada.

Los ancianos, mujeres y niños del clan ya habían recibido el antídoto y habían sido evacuados a un lugar seguro.

Álex estaba sentado en el salón principal esperando noticias cuando, de repente, una explosión ensordecedora hizo temblar el suelo.

Sintió un vuelco en el corazón. ¡Malas noticias!

El interior de la base de Los Serpientes era un caos. Almendra, al frente de la gente de Guardianes del Alma, había irrumpido con todo, devolviéndoles el enorme cargamento de gasolina y pólvora que Los Serpientes habían transportado en secreto a Cerro La Corona de Plumas ese mismo día.

—¡Álex! ¡Sal de ahí, desgraciado malagradecido!

Felipe ya odiaba a muerte a Los Serpientes, pero al enterarse de que habían intentado quemar la montaña para hacerle daño a su jefa, sintió ganas de retorcerle el cuello a Álex en ese mismo instante.

El plan de Álex era transportar en secreto el material a la montaña y, al amparo de la noche, prenderle fuego para acabar con todos los que estaban allí.

Pero subestimó por completo a Fabián y a Almendra. ¿De verdad creyó que no se darían cuenta si mezclaba a su gente con los grupos que subían a comprar medicinas?

¡Qué estupidez!

—¡Felipe, revisa cuánta gente queda aquí!

Desde el día en que Cicatriz subió a la montaña diciendo que su anciana líder no se sentía bien, Almendra y Fabián supieron que algo andaba mal con Los Serpientes.

La presencia de Los Serpientes aquí, presumiendo de ser el clan número uno, siempre había sido una fuente de opresión para los demás clanes, especialmente para Guardianes del Alma, que había sufrido bastante.

Ahora que Álex se había retirado de Zona Cero, la vida sería más fácil para todos.

—Este terreno de Los Serpientes no está nada mal. Vean cómo aprovecharlo, pero primero hay que remodelarlo.

Colibrí e Iguana se emocionaron al instante.

—¿Eso significa que tendremos trabajo para un buen rato?

Almendra asintió.

—Sí. Y ese pasadizo secreto… destrúyanlo.

Colibrí e Iguana estaban totalmente de acuerdo. Esa cosa la habían construido Los Serpientes. Si no la destruían, ¡quién sabe si un día regresarían por ahí para causarles problemas!

—Vamos a echar un vistazo a la residencia de Álex —le dijo Almendra a Fabián.

Fabián asintió.

—De acuerdo.

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