Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 559

Rodrigo vio las espaldas de Eliseo y Tamara y miró a Valeria con duda:

—¿De verdad no les avisamos? Susana está esperando casarse con los Valdés.

Valeria soltó una risa burlona:

—¿No viste la actitud de la señorita Corral? ¡Es obvio que va a defender a Almendra! ¿Qué cosa buena pueden sacar si ofenden a los Corral?

»Si de plano no se puede, que Susana se case con otro; veo muchos buenos candidatos en la cena.

Rodrigo pensó que tenía razón. Si ofendían a Almendra, pues ya ni modo, teniendo a la vieja, Almendra no se atrevería a matarlos, pero a la familia Corral no se atrevían a ofenderla.

La familia Valdés era verdaderamente estúpida al ponerse de pechito.

Apenas terminó de pensarlo, de repente se escucharon aullidos de dolor retumbando en todo el salón.

—¡Ah!

—¡No!

—¡Señorita Corral, se lo suplico!

—¡Déjeme ir, de verdad no sabía que era su gente!

Bruno estaba encogido en un rincón recibiendo descargas del táser de Eva; aquello era una delicia de ver.

Eliseo y Tamara estaban siendo bloqueados firmemente por guardaespaldas de negro, viendo impotentes cómo su hijo gritaba y suplicaba piedad como un perro en el rincón.

Y Almendra, simplemente estaba sentada en el sofá, bebiendo un cóctel.

Bruno se había puesto de pechito, así que ahora le tocaba probar las consecuencias de sus estupideces.

—Te equivocas, ella no es mi gente —rio Eva.

Bruno se quedó pasmado, sin entender qué quería decir Eva.

—Entonces tú, tú...

—Yo soy su gente —dijo Eva.

Bruno abrió los ojos como platos, sin entender el significado de esa frase.

Por un instante, hasta pensó: «¿Acaso Eva y Almendra son pareja?».

Solo escuchó a Eva decir de nuevo:

—Almendra es mi jefa, ¿entiendes?

¡Bum!

Bruno sintió como si un rayo le hubiera dado en el cerebro; le zumbaba todo y se quedó en blanco, solo con una frase resonando: ¿Almendra es la jefa de Eva?

Con una orden de Eva, otros dos guardaespaldas de negro se lanzaron sobre Bruno a darle una paliza de patadas y puñetazos.

Al ver esto, Eliseo y Tamara empezaron a suplicarle a Eva:

—¡Señorita Corral, ya no le peguen! Lo van a matar. ¡Señorita Corral, fue nuestro error, déjelo ir!

Ya no digamos Bruno, ni ellos podían creer que Almendra fuera la jefa de Eva; pensaran lo que pensaran, era imposible. Pero, ¿por qué Eva diría eso?

No entendían nada.

Eva resopló:

—No educaron bien a su hijo, así que yo les ayudo a educarlo un poco; tranquilos, no se va a morir.

Al escuchar esto, Tamara casi se desmaya del susto.

No pasó mucho tiempo antes de que Bruno quedara inconsciente.

—Listo, tírenlo por la puerta trasera. —Eva, que acompañaba a Almendra a beber, hizo un gesto con la mano.

Tamara tenía los ojos casi ciegos de tanto llorar; miró con odio a Almendra y gritó:

—¡Almendra! ¡Eres realmente malvada! Cuando eras niña, ¿cuántas veces no fui a ver a Pilar para visitarlas?

»Ahora que te sientes muy salsa, ¡así es como nos pagas!

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada