Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 568

Eva no podía estar más hastiada. Si no fuera por Almendra, ¿acaso le habría dirigido la palabra a ese par de tontos?

Ahora que ellos mismos habían echado a su mina de oro, ¿venían llorando y haciendo berrinche?

Incluso después de saber que Almendra era la Maestra Alma, ¿se atrevían a decir con todo descaro que CASA ALMA pertenecía a su familia Farías?

¡Dios mío, que baje un rayo y les parta el cerebro a estos dos tontos para ver qué tienen adentro!

Rodrigo y Valeria se quedaron con la mente en blanco tras la regañada de Eva.

¿Qué significaba eso?

Según Eva, ¿todas las veces que el Grupo Farías superó milagrosamente sus dificultades fue gracias a la ayuda oculta de Almendra?

¿Cómo era posible?

—¡Imposible! ¡Lo que dices no es verdad! —Valeria no podía aceptar eso y negaba con la cabeza incrédula.

—Ja, crean lo que quieran. Total, si me creen o no, a Alme le da igual.

Al ver a Rodrigo y Valeria en ese estado tan patético, Eva sintió pena por Almendra; ¿cómo le tocaron unos padres adoptivos tan nefastos?

Rodrigo vio que Eva se llevaba a Almendra y se desesperó al instante.

—¡Alme! ¡Alme! ¡Espera un momento!

Corrió rápidamente para bloquear el camino de Almendra, mirándola con una expresión rígida pero aduladora: —Alme, no esperaba... no esperaba que nos hubieras ayudado tanto en secreto.

Valeria, al ver esto, también se puso nerviosa: —¡Rodrigo! ¿Qué estás diciendo? ¡Todas las crisis de nuestra empresa las causó ella! ¿Crees que nos ayudaría de corazón? ¡Seguro tenía algún plan oculto cuando hizo eso!

—¡Cállate! —gritó Rodrigo con furia.

El rostro de Valeria cambió de color, casi le da algo de aguantarse el coraje.

—Alme, nosotros... sabemos que nos equivocamos. En ese entonces, no debimos dejarte volver a tu familia biológica, fuimos unos ciegos.

Antes de que Valeria pudiera terminar, Rodrigo le soltó una cachetada sonora.

De inmediato la dejó aturdida.

Le zumbaban los oídos; se cubrió la mitad de la cara que le ardía y miró a Rodrigo incrédula: —¿Tú... me pegaste?

Rodrigo tenía la cara roja de ira: —¡Te pego por ser una mujer estúpida!

Valeria vio que Rodrigo estaba realmente enojado; se cubrió la cara sin atreverse a decir ni media palabra, pero miró a Almendra con ojos llenos de veneno.

—Alme, en el pasado nos equivocamos, pero la empresa... es el trabajo de toda la vida de tu abuela, no puede desaparecer. Mira a ver si puedes hacer que CASA ALMA retome la colaboración con el Grupo Farías.

Rodrigo recordó el pasado; muchas veces el Grupo Farías estuvo a punto de colapsar, y siempre hubo una mano divina que los ayudó a superar la crisis.

En ese entonces, realmente pensaba que había un espíritu ayudándolos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada