Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 75

Cuando colgó, las dos recepcionistas se quedaron mudas. Miraban a Almendra con los ojos y la boca abiertos, como si no pudieran procesar lo que acababa de pasar.

—¿Tú… tú eres la nueva presidenta que mandaron? —preguntó una, con voz temblorosa.

El pánico empezó a apoderarse de ellas. Ayer, la sede había anunciado que llegaría una nueva presidenta en los próximos días, pero jamás imaginaron que sería una chica que apenas parecía tener dieciocho años.

Olga seguía negándose a creerlo.

—¡Imposible! ¿Cómo va a mandar la sede a una mocosa como tú a ser presidenta? ¡Seguro eres una impostora, una estafadora!

Luego, se dirigió a las recepcionistas.

—¿Y la seguridad? ¿Dónde se metieron? ¿Cómo es posible que dejen entrar a una impostora en horas de trabajo? ¡Parece que no quieren conservar su empleo!

—Señora, no se enoje —respondió una de ellas—. Ismael pidió permiso estos días, y Óscar seguro fue al baño. Los otros dos probablemente están desayunando. Ahorita les llamo.

Olga se enfureció aún más.

—¡Esos inútiles! Se la pasan de vagos todo el día, y cuando se les necesita, ¡no aparece ni uno! ¡Y tú! —dijo, apuntando a Almendra—. ¡Lárgate de aquí ahora mismo, o no respondo!

Parecía dispuesta a hacerla pedazos si no se iba en ese instante.

—Los que deberían irse no soy yo, son ustedes —replicó Almendra con una sonrisa helada.

—¡Tú…!

—¡Señorita Almendra!

Una voz respetuosa y apurada interrumpió la discusión.

—¡Señorita Almendra! ¡Disculpe! Debí haberle llamado para saber si ya había llegado. Lamento haberla hecho esperar.

Un hombre apuesto, de unos veinticinco años y vestido con un traje impecable, corría hacia Almendra, sin aliento.

Capítulo 75 1

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada