Entrar Via

Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 76

Pero… que una mocosa como esa fuera nombrada presidenta de la empresa era una bofetada para su marido. Él se había partido el lomo desde el principio, levantando la compañía, ¿y ahora venía esta niñata a mandarlo? ¿Dónde se había visto algo así?

Almendra notó la frustración y el resentimiento en los ojos de Olga y sonrió con ironía.

—Veo que esta señora trata la empresa como si fuera su casa. O mejor dicho, como si fuera de su propiedad. Uriel, que no me informaras de esto me hace dudar de si puedo confiar en ti para que sigas siendo mi asistente.

Las palabras de Almendra eran ambiguas, con un doble sentido que hizo que a Uriel le corriera un sudor frío por la frente.

—Señorita Almendra, yo, esto…

—No importa. Llévame arriba —dijo Almendra. Se dio cuenta de que la empresa era un nido de víboras, y no iba a resolverlo todo en un momento.

—¡Sí! —asintió Uriel de inmediato.

Las dos recepcionistas, al verlos irse, se quedaron con los ojos llenos de lágrimas.

—Y ahora, ¿qué vamos a hacer? No quiero perder mi trabajo.

Olga fulminó con la mirada la espalda de Almendra y bufó.

—¿De qué tienen miedo? No va a durar aquí ni dos días. ¿Una mocosa que no sabe nada pretendiendo ser presidenta? ¡No sé en qué estaban pensando en la sede!

Las dos recepcionistas corrieron hacia Olga y se arrodillaron ante ella.

—¡Señora, por favor, no deje que nos corran!

Olga se cruzó de brazos y levantó la barbilla, disfrutando de la sensación de poder.

—Tranquilas —dijo con desprecio—. Esa niñata no va a poder hacer nada en esta empresa. ¡Mi esposo se encargará de que así como llegó, se vaya!

***

Capítulo 76 1

Capítulo 76 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Los Secretos de la Hija Recuperada