La pregunta de Cristian fue directo al punto débil de Betina, haciendo que su corazón se contrajera violentamente. Negó sin pensarlo: —¡Cristian! ¡No estoy insatisfecha con mi hermana!
Betina sabía perfectamente que si se enteraban de que no aceptaba a Almendra y que no se llevaban bien, quien saldría de esa casa sería ella, no Almendra.
—¿Entonces estás insatisfecha con Helena? Si cometió un error, castígala según las reglas, ¿por qué actuar de una forma tan extrema?
El grado de las heridas de Helena era suficiente para ganar una demanda si iba a la policía.
—Yo… yo… —Betina balbuceaba incoherencias.
—Señor Cristian, es que la señorita Betina venía agotada por el curso intensivo de adiestramiento de la universidad, ella…
—¿Te pregunté a ti? ¿O es que una niñera puede hablar por la señorita de la casa? —La mirada de Cristian era afilada, cayendo sobre Liliana como cuchillas de hielo.
Liliana bajó la cabeza de golpe: —No me atrevería. Solo me duele ver a la señorita Betina así, ella realmente…
—¿Te duele verla? ¿Y por eso la llevas por el mal camino? ¿Y usas el título de ser su niñera exclusiva para oprimir a los demás empleados? ¡Haciendo lo que te da la gana en la casa!
—Señor Cristian, no es así, solo quiero cuidar bien a la señorita Betina.
—A partir de ahora, estás despedida. —La voz de Cristian era grave, fría y despiadada.
Al escuchar esto, Liliana miró a Cristian como si el cielo se le hubiera venido encima.
Para Betina, la noticia fue como echarle sal a la herida.
Liliana era la única persona que la trataba bien ahora, que estaba incondicionalmente de su lado y velaba por ella en todo momento.
Si despedían a Liliana, no podía ni imaginar cómo sobreviviría en la familia Reyes en el futuro.
—¡No!
—¡No!
Liliana y Betina gritaron al unísono.
Al ver esto, todos fruncieron el ceño.
Especialmente Frida, Simón y el abuelo; no esperaban que Betina dependiera tanto de Liliana.
—Betina, esta vez no se puede quedar. Ya le di oportunidades antes. —La expresión de Cristian era firme.
Esta vez, ¡Liliana tenía que irse!
—¿Por qué? ¡Fui yo quien se enojó con Helena, fui yo quien la quemó, Liliana no tuvo nada que ver! ¿Por qué tienen que echarla?
—Que yo sepa, Helena ha trabajado en esta casa con diligencia y sin deslealtad. ¿Por qué estabas insatisfecha con ella?
Betina estaba a punto de volverse loca.
—¡Por culpa del tío!
Betina se armó de valor y soltó la frase.
Frida miró a Betina sin entender: —Betina, tu tío vino hoy a casa por primera vez, ¿qué tiene que ver él en esto?
Los ojos de Betina se enrojecieron aún más y se mostró todavía más agraviada: —Porque el tío solo reconoció a mi hermana y no a mí. Me sentí triste, y al escucharlas hablar del tío, me molesté y quise darles una lección.
Llegados a este punto, Betina solo podía empujar el asunto hacia donde menos daño le hiciera.

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