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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 808

Lo que dijo Almendra dejó a todos pasmados.

Incluida la maestra Martina.

Martina sabía perfectamente lo poderosa que era la familia Sandoval.

¿Cómo podía Almendra decir que iban a quebrar así como así?

—Almendra, sé que tienes conflictos con Elvira, pero el pez por la boca muere. Te sugiero que midas tus palabras.

Almendra se encogió de hombros:

—Solo digo la verdad. Si no me creen, es su problema.

Al ver la actitud de Almendra, Martina se convenció de que la chica solo hablaba por ardida. El Grupo Sandoval jamás quebraría.

Susana, sentada en primera fila, notó la molestia de la maestra y dijo con tono respetuoso:

—Maestra, no tiene caso discutir con Almendra. El tiempo dirá quién tiene la razón.

Ver a Almendra marginada por maestros y alumnos hacía muy feliz a Susana.

Almendra, desde la última fila, soltó una risa burlona al escucharla. ¿Ya estaba de lamebotas?

Al mediodía, cuando Susana salió del baño, se encontró con una Almendra de aspecto imponente, recargada perezosamente en una columna del pasillo.

Claramente la estaba esperando.

Susana fingió no verla e intentó pasar de largo.

Un brazo delgado le bloqueó el paso:

—¿A dónde huyes?

Susana puso cara de indignación:

—¡No estoy huyendo!

Y luego, con un tono más nervioso añadió:

—¿Por qué tendría que huir?

—¿De verdad no tienes ni idea de por qué huyes?

Almendra no quería perder tiempo con Susana, pero esa mujer era como una plaga que no dejaba de molestar.

—¡Almendra! ¿Ahora qué te pasa? ¿Crees que porque sacaste la mejor calificación nacional puedes hacer lo que quieras? ¡Esto es una escuela! Si no me dejas pasar, te voy a reportar en la dirección.

—¿Todavía te crees una niña chiquita acusando con los grandes? Si quieres denunciar, ve a la policía. De hecho, yo también quiero ir contigo a la delegación para hablar de ciertas cosas.

Susana se puso aún más nerviosa, pero fingió calma:

—Almendra, el pasado ya pasó. No quiero hablar de eso. No voy a pelear contigo por la herencia de los Farías. ¿Qué más quieres?

—¿Crees que tengo ganas de verlo?

Susana odiaba a toda la familia Farías, ¡incluida Almendra!

—En ese caso, hablemos de nuestros asuntos —Almendra no pensaba soltarla tan fácil.

Susana apretó las manos, sintiéndose culpable por dentro pero manteniendo la fachada, e incluso miró a Almendra con burla:

—¿Qué tenemos que hablar nosotras?

Almendra asintió:

—Hay mucho.

Dicho esto, Almendra sacó su celular. En la pantalla aparecieron todos los comentarios recientes de Susana en el foro de la escuela.

—¿Creíste que por usar un número nuevo y ponerte en anónimo no sabría que eras tú?

Durante el curso de inducción, Susana no había descansado ni un minuto, atacando a Almendra en el foro, creando rumores y tirando odio sin límites. Usaba una cuenta y la desechaba, creyendo que su plan era perfecto.

Simón y Frida ya habían rastreado la IP de la escuela hasta Susana.

Había tomado fotos de Almendra a escondidas y las había subido para difamarla.

Susana miró las capturas de pantalla de Almendra y sintió que se le helaba la sangre.

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