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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 871

En cuanto Ulises empezaba a apostar, se volvía una bestia; bajo ninguna circunstancia podían permitir que Betina se viera con él.

—¡Bah! ¡Tú qué sabes! Saulo tiene poder y dinero. ¡Que se haya fijado en ella es una bendición! Ahora soy el suegro de Saulo. ¡En el casino, todos esos cabrones que antes me ninguneaban, ahora tienen que llamarme Don Ulises!

—¿Te llaman Don Ulises y te la crees? ¿Acaso no recuerdas que no eres el padre biológico de Susana? Más te vale controlarte o vas a terminar mal. —Liliana conocía demasiado bien a Ulises.

Ulises, avergonzado y furioso, estalló:

—¡Pinche vieja bruja! ¡Hoy te voy a enseñar quién manda aquí!

Lo dijo con una mirada salvaje mientras levantaba la mano para desabrocharse el cinturón.

Liliana, hirviendo de rabia, gritó:

—¡Ulises! ¡Viejo asqueroso! ¡Lárgate!

—¡Carajo! ¡Si ya estás más usada que nada! ¿De qué te las das ahora?

***

El concierto de Marcelo fue un éxito rotundo, especialmente con la participación de La Diva Noa, lo que lo catapultó a nivel mundial.

Los medios ahora comenzaban a especular sobre un posible romance entre ambos.

Capturas de pantalla donde se miraban con intensidad al cantar, momentos donde se tomaban de la mano, y un sinfín de rumores volaban por todas partes.

La mayoría de los fans estaban encantados, pero había una persona que moría de celos.

Esa era Silvia.

Durante el concierto estaba tan en shock que, entre el aturdimiento, no se dio cuenta de que La Diva Noa era Almendra.

Cuando vio las noticias en internet y fue a confirmarlo con Betina, esta le respondió con otra pregunta:

—Silvia, ¿de verdad no te diste cuenta de que Noa es Almendra?

—Tranquila, Betina. Sé medir mis acciones.

Al colgar el teléfono, Betina esbozó una sonrisa fría. Esa leña que acababa de echar al fuego seguramente le daría más motivación a Silvia.

El domingo por la tarde, Gilberto llevó personalmente a Almendra a la universidad en su coche, diciendo que el rector de la Universidad Médica La Concordia tenía un asunto que tratar con él.

Almendra supuso que se trataba del antídoto para el virus.

Por eso, le dijo a Fabián que no era necesario que la llevara, lo cual le costó aguantar sus quejas un buen rato.

Cuando Betina se enteró de que Gilberto llevaría a Almendra, corrió a hacerle berrinche a Gilberto:

—Gilberto, ¿vas a llevar a mi hermana a la escuela? ¡Llévame a mí también! La Médica y La Concordia no están tan lejos.

Gilberto miró su reloj y dijo:

—Betina, voy a reunirme con el director Ocampo para un asunto importante y tenemos que salir ya. Tú ni siquiera has hecho la maleta. ¿Por qué no le pides al chofer que te lleve?

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