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Los Secretos de la Hija Recuperada romance Capítulo 887

Isidoro apretó las manos con fuerza. ¡Regina había tirado su prestigio por los suelos!

Lo más vergonzoso de su vida había sido el embarazo de su hija en la prepa, y ahora sentía que la historia se repetía.

—Rector, voy a anunciar públicamente que fui yo quien lo hizo y presentaré mi renuncia.

La vida de Regina apenas comenzaba, no podía arruinársela.

Él ya había vivido lo suficiente y su hija ya lo había avergonzado bastante; una raya más al tigre no le importaba.

Lautaro observó al decidido Isidoro por un largo rato antes de suspirar profundamente.

—No hace falta que renuncies. Regresa y borra todas las publicaciones de tu cuenta. La universidad emitirá un comunicado. Puedes irte.

Al fin y al cabo, Isidoro había sido maestro toda su vida y estaba a dos años de jubilarse; no merecía salir por la puerta de atrás al final de su carrera.

A las tres de la tarde, todos notaron que la famosa encuesta había desaparecido del foro.

Junto con ella, se esfumaron todos los comentarios hechos por Isidoro.

La universidad emitió un comunicado informando que la cuenta del Subdirector Isidoro había sufrido un 'acceso no autorizado' y había sido hackeada, que los comentarios no habían sido hechos por él y que se investigaría el asunto.

En cuanto a la política de nombres reales, se mantendría para sanear el ambiente del foro, invitando a todos a publicar comentarios positivos y constructivos.

Toda la comunidad universitaria estaba alborotada.

¿Cuenta hackeada?

Pensaban que era imposible que el subdirector Castro hubiera escrito esas cosas, pero que no dijeran quién había sido el culpable resultaba sospechoso.

Los que apoyaban a Almendra sospechaban que había sido Regina usando la cuenta de su abuelo.

Pero ahora que el foro mostraba los nombres reales, nadie se atrevía a acusar abiertamente.

Si la universidad no iba a perseguir el asunto, ¿qué podían hacer ellos?

Una tal Regina no valía la pena para hacerla enojar.

Gilberto también se sentía apenado; todo el alboroto en el foro había sido por su culpa.

—Rector Ocampo, fui yo quien le pidió a Alme que se encargara de esos comentarios. No pensé que mi llegada causaría tantos problemas. En el futuro, trataré de no aparecer mucho en público.

Planeaba llegar temprano e irse tarde para no cruzarse con los estudiantes.

Lautaro se rio.

—Es que el doctor Reyes es demasiado excelente. Si tú y Alme no fueran hermanos, hasta yo votaría por ustedes.

Gilberto alzó una ceja.

—¿Quiere decir, rector, que Alme y el de la familia Ortega no hacen mejor pareja que nosotros?

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